- La región de Kanto abarca Tokio y seis prefecturas más con gran diversidad urbana, rural y costera.
- Tokio es el núcleo del Gran Tokio, pero destinos como Nikko, Hakone, Yokohama o Kusatsu Onsen son imprescindibles.
- Kanto ofrece una gastronomía regional muy variada y una agenda intensa de festivales durante todo el año.
- La red de trenes, metros y pases de transporte hace muy fácil usar Kanto como base para explorar Japón.
La región de Kanto suele aparecer en todos los itinerarios por Japón por un motivo muy claro: es donde se encuentra Tokio, la gigantesca capital del país. Pero reducir Kanto solo a Tokio es perderse una barbaridad de rincones: pueblos de onsen, ciudades históricas, parques nacionales, templos Patrimonio de la Humanidad, gastronomía local y paisajes de montaña que nada tienen que envidiar a otras zonas más famosas.
En este artículo vas a encontrar una guía muy completa de Kanto mucho más allá de Tokio: qué prefecturas la forman, cómo es su geografía y clima, qué ver en cada zona, platos típicos, festivales, rutas recomendadas y consejos para moverte. La idea es que puedas usar Kanto como base de tu viaje, exprimiendo la capital pero también escapándote a destinos cercanos que, sinceramente, merecen varios días por sí solos.
Qué es la región de Kanto y por qué merece tanto la pena
La región de Kanto (関東地方) ocupa el extremo oriental de Honshu, la isla principal de Japón, y se corresponde aproximadamente con la gran llanura de Kanto. La forman siete prefecturas: Gunma, Tochigi, Ibaraki, Saitama, Chiba, Kanagawa y la metrópolis de Tokio, lo que la convierte en una de las zonas más densamente pobladas y económicamente potentes del país.
Además de la omnipresente capital, en Kanto se concentran grandes ciudades como Yokohama, Kawasaki, Saitama o Chiba, pero también áreas rurales, cordilleras, costas abiertas al Pacífico e incluso archipiélagos remotos como las islas Ogasawara. Es una región muy variada donde en pocos días puedes pasar de un rascacielos hipermoderno a un valle lleno de baños termales.
Quien solo disponga de una semana en Japón puede perfectamente centrarse en Kanto y tener una foto bastante completa de lo que ofrece el país: metrópolis futuristas, templos y santuarios históricos, naturaleza exuberante, gastronomía brutal y una red de transportes que, literalmente, te lleva a cualquier sitio.
En términos culturales, Kanto es uno de los grandes motores de Japón junto a la región de Kansai. Mientras Kansai conserva el aire de la antigua capital imperial en Kioto o Nara, Kanto muestra el Japón más contemporáneo, sin renunciar a tradiciones que siguen muy vivas en sus barrios, pueblos de montaña y festivales.
El Gran Tokio: mucho más que una ciudad enorme
En el corazón de Kanto se encuentra el Gran Tokio, la conurbación urbana más poblada del planeta, con alrededor de 37 millones de habitantes. No se trata de una única ciudad, sino de un continuo urbano formado por la metrópolis de Tokio y las prefecturas de Kanagawa, Saitama y Chiba, tan conectadas que a veces es difícil saber dónde acaba una y empieza la otra.
En japonés, esta enorme zona metropolitana se conoce como «una metrópolis y tres prefecturas» (一都三県), ya que la componen la prefectura metropolitana de Tokio y las prefecturas de Kanagawa, Saitama y Chiba. Tokio por sí sola reúne más de 13 millones de habitantes, de los cuales unos 9 millones viven en los famosos 23 barrios especiales, que constituyen el núcleo histórico y administrativo de la capital.
La historia de Tokio arranca en la época feudal, cuando solo era una pequeña villa de pescadores llamada Edo. En 1590, Tokugawa Ieyasu estableció allí su base y, tras la victoria de Sekigahara en 1600, levantó el shogunato Tokugawa. Aunque la corte imperial siguió en Kioto, Edo se convirtió en el auténtico centro político y económico del país, creciendo a un ritmo espectacular hasta superar el millón de habitantes a comienzos del siglo XVIII.
Con la Restauración Meiji, la corte imperial se trasladó de Kioto a Edo, que fue rebautizada como Tokio, «capital del este». Desde entonces la ciudad no ha dejado de expandirse hasta convertirse en la colosal metrópolis actual. Administrativamente, Tokio es una de las 47 prefecturas de Japón y la única con estatus metropolitano, dividida en 23 barrios especiales más varias ciudades y municipios en el llamado Tokio occidental, además de diversas islas repartidas por el Pacífico.
La gestión se centraliza en el Gobierno Metropolitano de Tokio, en Shinjuku, mientras que cada uno de los 23 barrios especiales tiene su propio ayuntamiento y alcalde. Alrededor, las prefecturas vecinas de Kanagawa, Saitama y Chiba cuentan con sus propios gobiernos, pero están fuertemente integradas con la capital a nivel de transportes, empleo y desarrollo urbano, formando ese Gran Tokio que parece no tener fin.
Prefecturas de Kanto: qué ver en cada una
La región de Kanto está formada por siete prefecturas: la metrópolis de Tokio y las de Kanagawa, Saitama, Chiba, Gunma, Ibaraki y Tochigi. En todas ellas encontrarás castillos, templos, santuarios, jardines clásicos, ciudades costeras, pueblos de aguas termales y mucho patrimonio histórico.
En torno a Tokio, suele hablarse de la idea de «una metrópolis y tres prefecturas» para referirse al área urbana articulada por Tokio, Kanagawa, Saitama y Chiba. Sin embargo, sería un error viajar a Kanto y olvidarse de las otras tres: Gunma, Ibaraki y Tochigi guardan algunas de las mejores experiencias de onsen, montaña y paisaje rural de todo Japón.
Más allá de los 23 barrios centrales, la propia metrópolis de Tokio ofrece zonas naturales como Oku-Tama, con montañas, embalses y rutas de senderismo donde desconectar del ruido urbano en menos de dos horas de tren. Y si miras hacia el mar, las islas de Tokio —incluyendo las lejanas Ogasawara— son auténticos paraísos para el buceo, el avistamiento de ballenas o el senderismo subtropical.
Desde Tokio puedes realizar un buen número de excursiones de día o escapadas cortas a destinos como Kamakura y Enoshima, Hakone, Nikko, Yokohama, Kawagoe, Chichibu o Manza Onsen. Muchos de estos lugares son el primer contacto de los viajeros con el Japón más tradicional sin tener que alejarse demasiado de la capital.
Tokio y alrededores: barrios, excursiones y parques temáticos
Tokio es, en sí misma, una especie de Japón en miniatura (aunque de «mini» tiene poco). La ciudad combina barrios hipermodernos como Shibuya, Shinjuku o Akihabara con zonas tradicionales como Asakusa o Yanaka, donde se mantiene un ambiente más tranquilo y nostálgico. Solo con la capital podrías ocupar todo tu viaje sin aburrirte.
La bahía de Tokio concentra grandes áreas comerciales y de ocio, como Odaiba o los barrios de compras de Harajuku, Shibuya y Ginza, llenos de tiendas de moda, tecnología, cafés temáticos y restaurantes. Zonas como Shinjuku mezclan rascacielos de oficinas con callejones cargados de bares minúsculos, mientras que Asakusa conserva templos tan emblemáticos como Senso-ji y calles llenas de comercios tradicionales.
En primavera, Tokio se viste de rosa con la floración de los cerezos (sakura). Parques como Ueno, Shinjuku Gyoen, Yoyogi, los fosos de Chidorigafuchi o las orillas del río Sumida y del río Meguro se llenan de gente haciendo hanami: picnics bajo los cerezos con comida, bebida y muy buen ambiente.
Más allá de los grandes parques, existen rincones menos conocidos para ver sakura, como el Jardín Botánico de Koishikawa, el parque Koganei o el histórico cementerio de Yanaka, donde las flores de cerezo se combinan con un entorno mucho más tranquilo. También en barrios de la periferia aparecen avenidas arboladas ideales para pasear.
Tokio y su área metropolitana son un imán para los amantes de los parques temáticos y atracciones. En la región encontrarás Tokyo Disney Resort (Disneyland y DisneySea), el parque de Harry Potter, el parque de Sanrio Puroland, Yomiuriland —con su reciente PokéPark Kanto dedicado a Pokémon— y el Museo Ghibli, entre otros muchos espacios de ocio.
Destinos clave en Kanagawa, Saitama y Chiba
La prefectura de Kanagawa, al sur de Tokio, es una de las más visitadas de Kanto. Su capital, Yokohama, es la segunda ciudad más grande de Japón y presume de un bonito frente marítimo en Minato Mirai, un enorme barrio chino (Chinatown) repleto de restaurantes y tiendas, y el curioso Museo del Ramen de Shin-Yokohama.
A un salto de Yokohama se encuentra Kamakura, antigua capital samurái durante el shogunato del mismo nombre. Hoy es célebre por su Gran Buda de bronce y por la cantidad de templos y santuarios repartidos entre el monte y el mar. Muy cerca está Enoshima, una pequeña isla ideal para disfrutar de la costa de Shonan y de vistas del monte Fuji en días despejados.
Más hacia el oeste, Hakone forma parte del Parque Nacional Fuji-Hakone-Izu y es uno de los destinos termales más populares desde Tokio. Sus aguas sulfurosas, los onsen con vistas al monte Fuji, la zona volcánica de Owakudani —famosa por sus huevos negros cocidos en aguas termales— y el lago Ashi, con sus cruceros turísticos, lo convierten en una escapada perfecta de uno o dos días.
La prefectura de Saitama, al norte de Tokio, es conocida como «la despensa de la capital» por su producción agrícola, pero también guarda ciudades muy interesantes. Kawagoe, por ejemplo, es apodada la «pequeña Edo» por su casco histórico de almacenes de madera y su torre del reloj, mientras que Chichibu y Nagatoro ofrecen paisajes de montaña, barrancos y templos en un entorno mucho más rural.
En Chiba, al este de Tokio, se encuentran el aeropuerto internacional de Narita y la mayor parte del Tokyo Disney Resort. Aunque no es la prefectura más visitada por turismo extranjero, guarda playas como Kujukuri, pueblos costeros especializados en marisco y una zona interior muy fértil. Desde Narita, además, puedes pasear por la calle Omotesando y visitar el templo Naritasan, uno de los complejos budistas más grandes de Kanto.
Gunma, Ibaraki y Tochigi: montaña, onsen y paisajes
La prefectura de Gunma se sitúa tierra adentro y es famosa por sus montañas y aguas termales. Pueblos como Kusatsu Onsen o Ikaho Onsen están considerados de los mejores destinos balneario de Japón, con ryokan tradicionales, baños al aire libre y un ambiente perfecto para relajarse, especialmente en invierno, cuando la nieve cubre los alrededores.
En Gunma destacan también los udon de mizusawa, los himokawa udon (anchos y planos), la abundante producción de cerdo —que ha dado fama al tonkatsu de Maebashi—, el konnyaku y dulces como el yaki-manju o el onsen manju, bollitos cocidos al vapor con aguas termales.
En esta prefectura se encuentra el parque Kairakuen en Mito, uno de los tres grandes jardines paisajísticos de Japón, especialmente hermoso cuando florecen los ciruelos a finales de invierno. También es muy conocido el Hitachi Seaside Park, que en primavera se cubre de nemophilas (flores azules) y en otoño de kochia rojiza, creando paisajes espectaculares.
Tochigi, por su parte, alberga uno de los conjuntos históricos más importantes del país: la ciudad de Nikko y sus santuarios y templos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El santuario Toshogu, los templos Rinno-ji y Futarasan, así como los paisajes lacustres y de montaña de la región de Oku-Nikko, justifican fácilmente una excursión de día o incluso una noche allí.
La prefectura también es famosa por sus gyoza de Utsunomiya, la delicatessen de soja yuba muy popular en Nikko, las fresas Tochiotome, la bebida láctea con sabor a limón Lemon Gyunyu y un plato tradicional muy particular llamado shimotsukare, elaborado con cabeza de salmón, verduras, soja y lías de sake.
Gastronomía de Kanto: qué comer en cada prefectura
Como en el resto de Japón, en Kanto vas a encontrar ramen, gyoza, wagyu y un sinfín de platos comunes en todo el país, pero también un buen puñado de especialidades locales que merece la pena ir probando a medida que te mueves por la región.
En Tokio destacan el monjayaki, prima líquida del okonomiyaki muy típica de zonas como Tsukishima o Asakusa; el edomae-zushi, estilo de sushi nacido en la antigua Edo y hoy extendido por todo el mundo; el chanko nabe de Ryogoku, el contundente estofado de los luchadores de sumo; y dulces como el anmitsu, los ningyo-yaki o el icónico Tokyo Banana, uno de los souvenirs más famosos de la capital.
Kanagawa combina tradición japonesa e influencias internacionales. En Yokosuka surgió el kaigun curry o curry naval, además de su famosa hamburguesa de estilo militar estadounidense. Yokohama aporta platos como el ramen local sanma-men, los nikuman de su Chinatown, y especialidades de cocina yoshoku como el Napolitan (espaguetis con ketchup) o la doria de marisco. En Kamakura triunfan dulces como las galletas Hato Sabure, mientras que en Hakone son célebres los huevos negros de Owakudani y los postres de pastelerías como Grande Riviere o Sagamiya.
Saitama, apodada «la despensa de Tokio», ofrece platos muy ligados al mundo rural. En verano sientan de maravilla los hiyajiru udon fríos con salsa de sésamo y miso, mientras que en Chichibu son típicos el waraji katsudon (cuencos de arroz cubiertos con enormes filetes de cerdo empanado) y las brochetas de patata miso potato. Kawagoe presume de boniatos transformados en todo tipo de dulces (imogashi), helados o patatas fritas, y en la ciudad de Soka se elaboran algunos de los senbei (galletas de arroz) más conocidos del país.
La cocina de Chiba gira en torno al mar y a la tierra. Destaca el namerou, un tartar rústico de pescado picado con miso, jengibre y shiso; el Katsuura tantanmen, una versión muy picante de ramen con aceite de guindilla; y el marisco a la parrilla, especialmente almejas hamaguri y abulón. Chiba es el principal productor de cacahuetes del país y también famosa por sus dulces y productos de níspero en la zona de Minamiboso.
En Gunma, el trigo y las aguas termales marcan la mesa diaria. Es tierra de udon de primera calidad (mizusawa udon y himokawa udon), buenos cortes de cerdo para tonkatsu, konnyaku en múltiples formas y snacks de masa como los yaki-manju, pincelados con salsa de miso dulce y asados al carbón, o los onsen manju de pueblos balneario.
Ibaraki pone sobre la mesa el anko nabe de rape, la soba Hitachi-aki, la carne Hitachi-gyu, toneladas de natto —especialmente en Mito—, boniatos deshidratados hoshi-imo y melones tan dulces que muchas veces se regalan como producto de lujo.
Tochigi remata el recorrido gastronómico con sus gyoza de Utsunomiya, la cocina de yuba de Nikko, las fresas Tochiotome y la nostálgica Lemon Gyunyu, que se vende como recuerdo típico en muchas tiendas de la prefectura.
Festivales y experiencias culturales en Kanto
A lo largo del año, la región de Kanto celebra decenas de matsuri o festivales, algunos de ellos muy conocidos y multitudinarios. Hay festivales dedicados a la floración de ciruelos, a la llegada del sakura, a bailes tradicionales, a fuegos artificiales de verano e incluso a procesiones de carrozas tan impresionantes que la UNESCO las ha reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial.
Durante la temporada de cerezos en flor en Tokio, muchos parques y barrios organizan festivales específicos. Destacan el Festival de Sakura de Nakameguro, donde las orillas del río se llenan de farolillos, puestos de comida y música en vivo, y el Festival de los Cerezos en Flor de Shinjuku Gyoen, con actuaciones tradicionales, exposiciones culturales y, en ocasiones, ceremonias del té.
En verano, toda la región vibra con los festivales de Obon, bailes como el Awa Odori de Koenji en Tokio y espectaculares fuegos artificiales en diferentes puntos de la bahía y los ríos. Muchos de estos eventos congregan a miles de personas vestidas con yukata, lo que le da un ambiente muy especial a las noches estivales.
En otoño y principios de invierno se celebran festivales como el Tori no Ichi en varios santuarios de Tokio, donde la gente compra coloridos rastrillos decorados para atraer la buena suerte en los negocios. A mediados de noviembre tiene lugar el Shichi-go-san, durante el cual se ven numerosos niños de tres, cinco y siete años vestidos con kimono visitando templos con sus familias.
El año se completa con ritos como el Setsubun (lanzar habas para ahuyentar a los malos espíritus), las grandes iluminaciones invernales en barrios como Roppongi, Marunouchi o Ginza, y la primera visita del año al santuario, el famoso hatsumode, que suele llenar de gente los templos en los primeros días de enero.
Itinerarios por Kanto: mucho más que Tokio ciudad
La mayoría de viajeros incluyen Kanto en su ruta japonesa porque Tokio es casi ineludible. Sin embargo, más allá de la combinación típica Tokio + alguna excursión a Nikko, Hakone o Kamakura, existe mucho margen para montar recorridos centrados casi por completo en esta región.
Un viaje corto, de tres o cuatro días, podría combinar Tokio con una excursión rápida a Kamakura y Enoshima o a Nikko, dejando un día extra para Hakone si te apetece disfrutar de un onsen con vistas al Fuji. Para estancias de cinco a siete días, es fácil añadir destinos como Kawagoe, Yokohama o Chichibu, sin necesidad de cambiar de base ni hacer malabares con el equipaje.
Quien tenga más margen puede plantearse rutas de una semana centradas en la floración de los cerezos en Tokio, encadenando parques como Shinjuku Gyoen, Koishikawa, Yoyogi, el río Meguro, Chidorigafuchi o el río Sumida con actividades fotográficas, picnics hanami y escapadas a parques menos masificados como Koganei.
También se pueden combinar jornadas urbanas con salidas al aire libre: paseos en barca entre cerezos en Chidorigafuchi, caminatas en Oku-Tama, rutas por el parque Hitachi Seaside o escapadas de senderismo y onsen en las montañas de Gunma y Tochigi, especialmente recomendables en otoño, cuando los colores del momiji tiñen los bosques de rojos y dorados.
Lo mejor de Kanto es que, gracias a su impresionante red de transporte, puedes improvisar mucho: si un día te levantas con ganas de mar, tienes las playas de Shonan o Chiba; si prefieres nieve y aguas termales, puedes subir a Kusatsu Onsen o Manza Onsen; y si te apetece tranquilidad, siempre habrá un parque, un jardín o un barrio tranquilo a un par de paradas de tren.
Cómo llegar y moverse por la región de Kanto
Kanto es la región mejor conectada de Japón gracias a sus dos grandes aeropuertos internacionales, Narita (NRT) y Haneda (HND). La mayoría de vuelos internacionales llegan a alguno de ellos, y desde ambos hay enlaces rápidos a la estación de Tokio y a otros puntos clave de la capital.
Al aterrizar, conviene hacerse con una tarjeta prepago de transporte como Suica o Pasmo, que sirve para pagar trenes, metros, autobuses, compras en konbini e incluso taquillas automáticas. Estas tarjetas son interoperables con la mayoría de sistemas IC de Japón, de modo que seguirán funcionando si viajas fuera de Kanto.
La estación de Tokio es el gran nudo ferroviario del país. Desde aquí parten todas las líneas principales de shinkansen (tren bala): Tokaido Shinkansen hacia Nagoya, Kioto y Osaka (y más allá, mediante la línea Sanyo hacia Hiroshima o Hakata); Hokuriku Shinkansen hacia Nagano, Kanazawa y Tsuruga; Joetsu Shinkansen hacia Niigata; y Tohoku Shinkansen, que conecta con Fukushima, Sendai, Morioka y Aomori, además de enlazar con los mini-shinkansen de Yamagata y Akita.
En las líneas Tokaido y Sanyo Shinkansen es necesario reservar espacio para maletas grandes, algo que se puede hacer gratuitamente con JR Pass. Por eso, muchos viajeros optan por servicios de envío de equipaje (takkyubin) cuando se desplazan entre ciudades, evitando cargar bultos en los trenes.
Además de los trenes bala, Kanto cuenta con una densa red de compañías privadas de tren que conectan Tokio con las prefecturas vecinas y con destinos turísticos clave: Keikyu (Haneda, Yokosuka, península de Miura), Keio (oeste de Tokio y Sanrio Puroland), Keisei (Narita y prefectura de Chiba), Odakyu (Hakone, Enoshima, Kamakura, zona del Fuji), Seibu (Kawagoe, Chichibu, Nagatoro), Tobu (Skytree, Nikko, Kinugawa Onsen) o Tokyu (Yokohama y barrios como Jiyugaoka o Nakameguro).
Varios trenes limited express facilitan todavía más los desplazamientos: Hitachi y Tokiwa (JR) hacia Mito e Iwaki; el Romancecar (Odakyu) entre Shinjuku y Hakone; Azusa, Kaiji y Fuji Excursion (JR) hacia Kofu, Matsumoto y Kawaguchiko; los Revaty, Spacia y Spacia X (Tobu) hacia Nikko; el Laview (Seibu) a Chichibu; o los Odoriko y Saphir Odoriko (JR) hacia las playas de Izu.
Metro, trenes suburbanos, autobuses y coche de alquiler
Dentro del área urbana, el metro de Tokio —gestionado por Tokyo Metro y Toei— es uno de los sistemas más eficientes del mundo. Cubre prácticamente toda la ciudad e incluso se adentra en zonas limítrofes, aunque no está incluido en el JR Pass. A ello se suma la red de trenes suburbanos de JR, con líneas tan útiles como Yamanote (circular), Chuo, Sobu, Keihin-Tohoku, Shonan-Shinjuku o Saikyo.
Yokohama también dispone de su propio metro, con dos líneas principales (azul y verde) que conectan puntos clave de la ciudad con la red ferroviaria regional. En conjunto, la estructura de transporte de Gran Tokio permite llegar de forma bastante directa a la mayoría de atracciones turísticas.
En cuanto a autobuses, existen redes urbanas y de largo recorrido operadas tanto por JR Bus Kanto como por compañías ligadas a los ferrocarriles privados: Keio Bus, Seibu Bus, Odakyu Bus, etc. Estos servicios conectan Tokio con destinos como los parques Disney, Hakone, Nikko, Kusatsu Onsen, la zona del monte Fuji, Takayama, Osaka o los aeropuertos de Narita y Haneda.
El coche de alquiler puede resultar práctico en zonas rurales y de montaña, por ejemplo en ciertas áreas de Gunma, Tochigi, Ibaraki o la península de Boso. Sin embargo, circular por Tokio o Yokohama no suele ser buena idea: el tráfico es intenso, el aparcamiento caro y el transporte público infinitamente más cómodo.
Para quienes planeen moverse bastante, existen varios pases de transporte específicos para Kanto y alrededores: JR Tokyo Wide Area Pass (tres días para explorar Nikko, Karuizawa, Izu, Gala Yuzawa o parte de Chiba), Hakone Freepass, Fuji Hakone Pass, Hakone Kamakura Pass, Nikko World Heritage Pass, Kawagoe Chichibu Area Pass, Mt. Fuji-Shizuoka Area Pass o Greater Tokyo Pass (para compañías privadas, no JR).
Cuándo viajar a Kanto: clima y mejores épocas
En Kanto las cuatro estaciones están muy marcadas, así que siempre hay algo interesante que ver. La primavera ofrece temperaturas suaves y la espectacular floración de cerezos en parques como Ueno, Shinjuku Gyoen, Chidorigafuchi o Nakameguro. Un poco más tarde, florecen las nemophilas del Hitachi Seaside Park o las glicinas del Ashikaga Flower Park, creando paisajes de postal.
Hay que tener en cuenta la Golden Week, un periodo de festivos nacionales a finales de abril y principios de mayo en el que los japoneses también viajan masivamente. En esas fechas conviene reservar trenes y alojamiento con bastante antelación.
El verano en Kanto es caluroso y húmedo, con lluvias intensas pero no constantes y posibilidad de tifones. A cambio, es una época fantástica para disfrutar de las playas de Shonan (Kamakura, Enoshima) o de la costa de Chiba, así como para asistir a festivales de fuegos artificiales, matsuri de barrio y celebraciones de Obon.
El otoño ofrece temperaturas mucho más agradables y cielos despejados, además de la temporada de momiji, cuando los arces se tiñen de rojo. Primero se colorean las montañas (Nikko, Oku-Tama, Gunma) hacia octubre y luego el color baja a Tokio, Kamakura y los jardines urbanos entre noviembre y comienzos de diciembre.
El invierno es frío y seco, con pocas nevadas en Tokio pero abundante nieve en las zonas de montaña de Gunma, Tochigi y Saitama, lo que permite disfrutar de estaciones de esquí y pueblos de onsen entre paisajes nevados. Es también la época de grandes iluminaciones urbanas y de tradiciones como el hatsumode, la primera visita del año a los santuarios.
Con todo este abanico de estaciones, festivales, paisajes y sabores, la región de Kanto demuestra que es mucho más que Tokio: es un pequeño país dentro de Japón, perfecto tanto para primeros viajes como para quienes repiten y quieren profundizar en el corazón cultural, natural y gastronómico del este de Honshu.