Guía de viaje a Jökulsárlón, la espectacular laguna glaciar de Islandia

Última actualización: 4 marzo 2026
Autor: Isaac
  • Jökulsárlón es el mayor lago glaciar de Islandia, conectado al océano, con icebergs milenarios y la cercana Playa de los Diamantes.
  • La laguna es fácilmente accesible por la Ring Road desde Reikiavik, Vík o Höfn, ya sea en coche de alquiler, tour organizado o bus.
  • Según la época, se pueden hacer tours en barco y kayak, visitar cuevas de hielo y buscar auroras, siempre con ropa adecuada y prudencia.
  • Conviene dormir cerca (hoteles, guesthouses o campings) y respetar al máximo las normas de seguridad, evitando bañarse o subir a los icebergs.

Guía de viaje Jokulsarlon laguna glaciar

Jökulsárlón es uno de esos lugares que te dejan sin habla, una laguna glaciar gigantesca en el sureste de Islandia donde enormes bloques de hielo milenario flotan en silencio rumbo al mar. Si estás organizando un viaje por la costa sur, casi seguro que esta parada ya la tienes marcada en rojo, y con razón: pocas veces vas a poder ver tan de cerca el impacto de un glaciar en constante movimiento.

En esta guía completa para visitar Jökulsárlón y la famosa Playa de los Diamantes vas a encontrar todo lo que necesitas: cómo se formó la laguna, cómo llegar por tu cuenta o en tour, cuándo es mejor ir, qué ropa llevar, qué actividades merecen más la pena (barco, kayak, cuevas de hielo, auroras boreales…), dónde dormir por los alrededores, opciones de camping y muchos consejos de seguridad para disfrutar del lugar a lo grande pero con cabeza.

Qué es Jökulsárlón y por qué es tan especial

Jökulsárlón es el lago glaciar más grande y famoso de Islandia, situado dentro del Parque Nacional Vatnajökull, en el sureste de la isla. Se encuentra justo al pie del glaciar Breiðamerkurjökull, que forma parte de la enorme capa de hielo de Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa.

Lo que hace único a este sitio es que del frente del glaciar se desprenden continuamente grandes pedazos de hielo que caen a la laguna, convirtiéndose en icebergs de todas las formas y colores. Algunos son completamente blancos, otros muestran tonos azules intensos casi fluorescentes y muchos llevan vetas negras creadas por antiguas erupciones volcánicas atrapadas en el hielo.

En este entorno viven focas que se alimentan de los peces de la laguna y multitud de aves, como los charranes árticos en verano. Es muy habitual ver focas nadando entre los bloques de hielo o tomando el sol sobre ellos, bastante ajenas a los turistas y a los barcos que cruzan la superficie del agua.

Curiosamente, Jökulsárlón es un fenómeno geológico muy reciente. Esta laguna no existía hace apenas un siglo: fue apareciendo a medida que el glaciar empezó a retroceder por el aumento de las temperaturas. Lo que nació como un pequeño lago ha ido creciendo a toda velocidad en pocas décadas.

Para que te hagas una idea, en los años 70 la laguna tenía apenas unos 8 km² de superficie y hoy ronda los 18-20 km², siendo además el lago más profundo de Islandia, con más de 200 metros de profundidad (algunas mediciones hablan de hasta 248 metros). Cada año el glaciar retrocede y la laguna se amplía, un recordatorio visual muy potente del cambio climático.

Datos curiosos y formación de la laguna glaciar

La historia reciente de Jökulsárlón arranca en torno a 1934, cuando el glaciar Breiðamerkurjökull empezó a encogerse de forma más notable, dejando tras de sí una depresión que comenzó a llenarse con el agua de deshielo. Desde entonces, el retroceso del hielo no se ha detenido.

El agua que ves en la laguna es una mezcla de agua dulce glaciar y agua de mar, ya que Jökulsárlón está conectada con el océano a través de un corto canal. Esa fusión de aguas le da un color muy particular y provoca fuertes corrientes en la zona del puente que cruza la Ring Road.

Los icebergs que flotan en su interior se componen de hielo con más de 1.000 años de antigüedad. A medida que se desprenden, van derritiéndose lentamente y se desplazan hacia el mar. Muchos terminan pulidos por las olas del Atlántico y acaban varados en la costa de arena negra cercana.

Justo ahí nace la famosa Playa de los Diamantes (Diamond Beach), una lengua de arena volcánica oscura llamada Breiðamerkursandur donde el hielo se acumula como si fueran gemas brillando al sol. La imagen de los bloques transparentes o azulados sobre la arena negra es uno de los iconos fotográficos de toda Islandia.

Algunos datos rápidos para situarte mejor: la laguna alcanza una profundidad máxima en torno a los 248 metros, tiene una superficie cercana a los 18-20 km², está a unos 380 km de Reikiavik (unas 5 horas por carretera) y ha multiplicado su tamaño por cuatro desde los años 70. Todo un gigante en plena transformación.

Dónde está Jökulsárlón y cómo llegar

Jökulsárlón se encuentra en el sureste de Islandia, entre las zonas de Skaftafell y la ciudad de Höfn, pegada a la famosa carretera de circunvalación, la Ring Road o Ruta 1. Esta ubicación hace que, a pesar de estar lejos de Reikiavik, sea muy fácil localizarla y llegar sin pérdida.

Desde la misma carretera, verás claramente la laguna y un gran aparcamiento. La Playa de los Diamantes está justo al otro lado de la Ring Road, a unos minutos andando. El acceso a pie es sencillo y no necesitas senderos complicados para disfrutar de las vistas.

Para que calcules tiempos aproximados, estas son las distancias más habituales hasta Jökulsárlón:

  • Reikiavik – Jökulsárlón: unos 380 km, alrededor de 5-6 horas en coche, dependiendo del tiempo y las paradas.
  • Vík – Jökulsárlón: cerca de 193 km, unas 2,5 horas de conducción.
  • Höfn – Jökulsárlón: poco más de 70-80 km, aproximadamente 1 hora.

El trayecto a lo largo de la costa sur es una auténtica excursión en sí misma, con cascadas, acantilados, campos de lava y playas de arena negra. Lo ideal es dedicar al menos dos días para ir y volver desde Reikiavik, durmiendo por la zona para no hacer una paliza de 14-16 horas en un solo día.

Ir por tu cuenta en coche o furgoneta

La opción más flexible es alquilar un coche o una camper y recorrer la costa sur conduciendo. De este modo puedes parar en sitios míticos como Seljalandsfoss, Skógafoss, Dyrhólaey o la playa de Reynisfjara antes de llegar a la laguna.

La carretera principal suele estar en buen estado todo el año, pero en invierno pueden aparecer hielo, nieve, viento fuerte y cierres puntuales. Es clave revisar el parte meteorológico diario y el estado de las carreteras en las webs oficiales islandesas antes de arrancar cada jornada.

El acceso a Jökulsárlón es muy directo: desde la Ring Road verás indicaciones y el aparcamiento junto a la laguna. El parking suele tener un coste aproximado de unas 1.000 ISK por coche (el equivalente a unos pocos euros), mientras que acercarte a pie al agua es totalmente gratuito.

Tours organizados y excursiones guiadas

Si no te apetece conducir, puedes apuntarte a un tour de un día o de varios días desde Reikiavik. Las excursiones de un solo día son muy largas (entre 14 y 16 horas en total), pero permiten conocer gran parte de la costa sur y la laguna sin preocuparte de la carretera.

Hay también muchos paquetes de varios días que combinan el Círculo Dorado, la costa sur y Jokulsárlón. Algunos incluyen alojamiento, transporte, excursiones a cuevas de hielo, rutas sobre glaciares, visitas a balnearios tipo Blue Lagoon y salidas para buscar auroras boreales en invierno.

En la zona de la propia laguna y alrededores, además, operan empresas locales que ofrecen tours cortos en barco, kayak o a cuevas de hielo. Si ya estás por la costa sur, puedes reservar directamente estas actividades sin necesidad de salir desde Reikiavik.

Uso del transporte público

Viajar en transporte público por Islandia es más lío, pero se puede llegar a Jökulsárlón en autobús. La compañía Strætó opera la ruta 51 entre Reikiavik y Höfn, que pasa cerca de la laguna.

En este caso, tendrás que pedir al conductor que te deje en la parada de Jökulsárlón y organizar bien la ruta, ya que los horarios son limitados y puede que tengas que pasar la noche cerca. No es la opción más cómoda, pero si no conduces y tienes tiempo, es una posibilidad real.

Mejor época del año para visitar Jökulsárlón

La laguna glaciar es accesible todo el año, pero la experiencia cambia bastante según la estación. Cada temporada tiene sus ventajas y sus pegas, y también condiciona qué actividades puedes hacer.

Durante los meses más cálidos, el paisaje puede mostrar tonos verdes en las montañas y mejor visibilidad, mientras que en invierno todo se vuelve blanco y el ambiente es mucho más dramático, con el hielo y la nieve dominando el entorno.

En cualquier momento, eso sí, deberás ir preparado para cambios bruscos de tiempo. En Islandia tienen el dicho de que “si no te gusta el tiempo, espera cinco minutos”, y en la zona de un glaciar esto se nota aún más, con vientos fríos y cielos que cambian muy rápido.

Verano: luz infinita y más actividades (junio – agosto)

En verano disfrutarás de temperaturas más suaves, entre 10 y 15 ºC, mucha más luz (en junio casi parece de día toda la noche) y carreteras en mejores condiciones. Es la época en la que están operativos prácticamente todos los tours en barco y kayak por la laguna.

A cambio, es temporada alta de turismo: hay mucha más gente, los alojamientos se llenan con semanas o meses de antelación y los precios suben. Si quieres hacer un tour en zódiac o anfibio, conviene reservar con tiempo, sobre todo entre junio y agosto.

Primavera y otoño: equilibrio perfecto

Los meses de mayo y septiembre (incluso abril y octubre en algunos casos) ofrecen un buen equilibrio entre clima, afluencia de gente y actividades disponibles. Todavía puedes encontrar tours en la laguna, el paisaje tiene colores muy chulos y la zona está menos masificada.

Eso sí, en primavera y otoño el tiempo puede ser más cambiante y algunos tours pueden cancelarse por viento fuerte o mala visibilidad. Lo ideal es dejar cierto margen en tu itinerario para recolocar actividades si fuera necesario.

Invierno: auroras y cuevas de hielo (noviembre – marzo)

El invierno transforma completamente el lugar: las montañas se cubren de nieve, el contraste con el azul intenso del hielo es brutal y, si tienes suerte, podrás ver auroras boreales bailando sobre la laguna.

En esta época, eso sí, hay menos horas de luz (en diciembre puedes tener solo 4-5 horas aprovechables al día) y las carreteras pueden complicarse por nieve o hielo. Algunos tours en barco dejan de operar, pero se abre la temporada estrella de las cuevas de hielo naturales en el Vatnajökull, accesibles desde la zona de Jökulsárlón.

Para fotógrafos, el invierno es una pasada: los tonos azules del hielo cristalino sobre la nieve blanca y la posibilidad de capturar auroras hacen que el esfuerzo de viajar en temporada fría merezca mucho la pena si vas bien preparado.

Qué ropa y equipo llevar a la laguna glaciar

Aunque vayas en pleno agosto, no subestimes el frío que puede hacer al lado de un glaciar. El viento puede ser muy intenso, la sensación térmica baja bastante y el tiempo cambia con rapidez. Ir bien equipado marcará la diferencia entre disfrutar y estar deseando volver al coche.

La clave está en vestirse por capas, de manera que puedas añadir o quitar prendas según la temperatura y el viento. También es fundamental que tus prendas exteriores sean impermeables, porque aunque el día parezca despejado, la lluvia o la niebla pueden aparecer de repente.

Un buen calzado es igualmente imprescindible, ya que las orillas pueden estar mojadas, resbaladizas o con hielo. Caminarás sobre grava, arena negra y, en invierno, posiblemente nieve o hielo compacto.

Imprescindibles en cualquier época

Da igual cuándo vayas, hay una lista de básicos que nunca sobran:

  • Chaqueta impermeable y cortaviento, mejor si es larga y con capucha.
  • Pantalones impermeables o al menos resistentes al agua para no acabar empapado.
  • Varias capas superiores (camiseta térmica, forro polar, jersey de lana).
  • Botas o zapatillas de trekking impermeables, con suela buena para no resbalar.
  • Gorro y guantes, incluso en verano, porque el viento puede ser muy frío.
  • Gafas de sol, ya que el hielo y el agua reflejan muchísimo la luz.
  • Protector solar, el reflejo en el hielo puede quemarte más de lo que imaginas.

Extra para verano

En verano puede que tengas más margen para ir ligero, pero aun así no pienses en manga corta y chanclas en esta zona. Añade a lo anterior:

  • Camisetas térmicas finas o de tejido técnico que transpiren bien.
  • Un forro polar ligero o un jersey no muy grueso pero abrigado.
  • Guantes finos y un gorro ligero por si el viento aprieta al acercarte al agua.

Extra para invierno

Si viajas en los meses fríos, toca equiparse en serio, sobre todo si piensas pasar rato quieto haciendo fotos o mirando auroras:

  • Camisetas y mallas térmicas como primera capa (arriba y abajo).
  • Capas intermedias potentes (forro polar grueso o lana).
  • Chaqueta y pantalones aislantes e impermeables, pensados para nieve.
  • Botas de invierno impermeables, a poder ser con aislamiento interior.
  • Gorro grueso, bufanda o braga de cuello y guantes gordos (o combinación de guante fino + manopla).
  • Calentadores de manos y pies si eres friolero y vas a estar mucho tiempo al aire libre.

Si vas a hacer un tour en barco o kayak

En los tours en barco anfibio te suele bastar con tu ropa de abrigo normal, pero si eliges un zódiac o un kayak, las empresas acostumbran a proporcionar monos o trajes flotantes que se ponen por encima de tu ropa.

Para el kayak, en concreto, es importante llevar capas finas y cómodas debajo del traje seco que te facilitarán. Nada de vaqueros rígidos o prendas que no transpiren, porque estarás moviendo brazos y tronco de forma continua durante más de una hora.

Qué hacer en Jökulsárlón: actividades y experiencias

Aunque podrías pasarte horas simplemente mirando los icebergs desde la orilla, la laguna ofrece un montón de actividades para vivirla más a fondo. Algunas solo están disponibles en verano, otras solo en invierno, y muchas dependen de cómo se porte el clima ese día.

Al final, lo que elijas va a depender de tu presupuesto, el tiempo del que dispongas y el nivel de aventura que te apetezca. Te resumo las opciones más populares, con detalles prácticos para que puedas escoger con criterio.

Tours en barco por la laguna glaciar

Los paseos en barco son la forma clásica de acercarte de verdad a los icebergs y al frente del glaciar. Solo funcionan durante la temporada sin hielo marino, normalmente entre abril y octubre, con más salidas diarias en los meses centrales del verano.

Estos tours no solo permiten ver el hielo desde otra perspectiva, sino que a menudo ofrecen la oportunidad de avistar focas y disfrutar del silencio del lago mientras el guía te cuenta la historia de la laguna y del Vatnajökull.

Barco anfibio: la opción más tranquila

Los barcos anfibios son embarcaciones grandes y estables que salen del aparcamiento principal y se deslizan primero por tierra y luego por el agua. El recorrido suele durar unos 30-40 minutos y es el tour más económico.

Es ideal si viajas en familia, ya que no hay edad mínima estricta y se puede subir con niños pequeños. Durante el trayecto, el guía suele sacar un trozo de hielo del agua para que lo toques (a veces incluso te invitan a probarlo) y va explicando cómo ha cambiado Jökulsárlón en las últimas décadas.

Barco zódiac: experiencia más cercana e intensa

Si buscas algo más cañero, los tours en lancha rápida tipo zódiac son la mejor elección. Estos botes son más pequeños, van a mayor velocidad y se acercan mucho más al borde del glaciar y a los bloques de hielo.

La duración suele rondar los 70-75 minutos, con grupos de máximo 12 personas, lo que hace que la experiencia sea más íntima y muy fotogénica. A cambio, el precio es más alto y suele haber una edad mínima (habitualmente 10 años) y un mínimo de altura.

Kayak entre icebergs

Para los más aventureros, remar en kayak por Jökulsárlón es una forma brutal de sentir el entorno en primera persona. Las salidas suelen durar entre 1,5 y 2 horas y se realizan únicamente durante los meses de mejor tiempo (entre mayo y agosto, aproximadamente).

No es necesario tener experiencia previa en kayak, pero sí conviene estar en una forma física mínima y no tener miedo al agua fría. Normalmente se exige una edad mínima (en torno a 14 años) y te proporcionan trajes secos y chaleco salvavidas.

Pasear y hacer fotos desde la orilla

Una de las actividades más infravaloradas es simplemente caminar por las diferentes orillas de la laguna y buscar ángulos para tus fotos. Desde el aparcamiento principal salen senderos sencillos que te permiten subir a pequeñas colinas y obtener vistas panorámicas espectaculares.

La mañana y el final de la tarde suelen ofrecer la mejor luz para fotografía, especialmente en verano, cuando el sol está más bajo y los colores se vuelven suaves. Con un móvil decente ya puedes sacar fotones, pero si llevas cámara y trípode, vas a disfrutar como un enano.

Playa de los Diamantes (Diamond Beach)

Justo al otro lado de la Ring Road te espera la Playa de los Diamantes, una franja de arena negra volcánica donde los trozos de hielo procedentes de la laguna quedan varados al bajar la marea. Está a unos 5 minutos andando desde el parking de Jökulsárlón.

La escena de bloques de hielo transparente, blanco o azul sobre la arena negra es de las más fotogénicas del país. Escuchar el sonido de las olas rompiendo alrededor del hielo mientras lo ves derretirse lentamente es hipnótico.

La intensidad del fenómeno varía según el día: a veces verás enormes pedazos de hielo repartidos por toda la playa y otras solo pequeños bloques. Aun así, es una visita casi obligatoria ya que está al lado y el contraste con la laguna completa muy bien la experiencia.

Auroras boreales sobre la laguna

Si viajas entre septiembre y mediados de abril, Jökulsárlón se convierte en un escenario espectacular para ver la aurora boreal, siempre que se alineen tres factores: oscuridad suficiente, cielo despejado y buena actividad solar.

Cuando la aurora está fuerte, las luces verdes, rosadas o violetas se reflejan en el agua y en los icebergs, creando un paisaje que parece sacado de otro planeta. Eso sí, prepárate a pasar frío, estar atento al parte de nubes y quizá esperar varias horas hasta que aparezca.

Excursiones a cuevas de hielo en el Vatnajökull

Desde la zona de Jökulsárlón salen muchos tours en invierno para explorar cuevas de hielo naturales bajo el glaciar Vatnajökull. Estas cuevas cambian cada año: se derriten, se vuelven a formar y nunca son exactamente iguales.

La temporada suele ir de mediados de octubre o noviembre hasta marzo, cuando las temperaturas son suficientemente bajas como para que el hielo sea estable. Los guías deciden cada día qué cueva visitar (suelen diferenciar entre una Cueva de Hielo del Oeste y otra del Este) en función de las condiciones de seguridad.

Dentro encontrarás pasadizos de hielo azul cristalino, bóvedas con vetas negras y paredes traslúcidas donde la luz se filtra creando efectos increíbles. Es una de las experiencias más impactantes que puedes vivir en Islandia, pero hay que asumir que puede cancelarse en el último momento si el guía considera que no es seguro entrar.

Dónde dormir cerca de Jökulsárlón

Para disfrutar a fondo de la laguna y tener margen por si el tiempo se tuerce, es muy buena idea pasar la noche en las proximidades en lugar de ir y volver a Reikiavik en el día. Así puedes verla con distintas luces, acercarte a Playa de los Diamantes varias veces y aprovechar mejor los tours.

La oferta de alojamiento en esta zona se ha ido ampliando, pero los hoteles y guesthouses cercanos se llenan rápido en temporada alta. Reservar con antelación no es un capricho, es casi obligatorio si no quieres acabar durmiendo a varias horas de distancia.

Hoteles próximos a la laguna

Uno de los establecimientos más conocidos es el Hotel Glacier Lagoon, situado en plena naturaleza entre Jökulsárlón y Skaftafell. Dispone de sauna y jacuzzis exteriores desde los que se pueden contemplar las montañas y los glaciares cercanos; con suerte, incluso ver auroras boreales mientras te estás remojando.

Otra opción muy popular es el Fosshotel Glacier Lagoon, un hotel de cuatro estrellas moderno y cómodo, con todas las facilidades que esperas en plena Islandia rural, y una cascada muy cerca del edificio. Es una base perfecta si buscas un poco más de confort.

Höfn: buena base con servicios

Si no consigues habitación en los hoteles inmediatos o prefieres estar en un núcleo urbano, la localidad de Höfn es tu mejor alternativa. Está a aproximadamente una hora en coche de Jökulsárlón y cuenta con supermercados, gasolineras, restaurantes y servicios varios.

Höfn es famosa por su langosta islandesa, que encontrarás en muchos de sus restaurantes, y está muy cerca de la impresionante montaña Vestrahorn, otro lugar que se ha vuelto muy popular entre fotógrafos. Entre sus alojamientos destaca, por ejemplo, el Hotel Höfn, con habitaciones cómodas y sencillas.

Otras guesthouses de la zona

A lo largo de la Ring Road entre Skaftafell, Jökulsárlón y Höfn hay numerosas guesthouses y hoteles rurales, como Hali Country Hotel o Gerði Guesthouse, que suelen ser buenas opciones si viajas en coche y no te importa alejarte un poco.

Si estás recorriendo la isla entera por la Ring Road, lo mejor es organizar el itinerario pensando en Jökulsárlón como una de las paradas clave y reservar con bastante antelación los alojamientos de esa noche, ya que la demanda en la zona es muy alta en verano.

Campings y normas para acampar

Para presupuestos más ajustados o para quien quiera vivir Islandia de manera más cercana a la naturaleza, los campings son una alternativa estupenda. Eso sí, hay normas claras: en Islandia está prohibido acampar libremente fuera de las áreas habilitadas.

Siempre tendrás que dormir en campings oficiales o áreas designadas, tanto si llevas tienda como si viajas en furgoneta o autocaravana. Las multas por acampar donde no se debe no son ninguna broma y el objetivo es proteger un entorno muy frágil.

Camping Skaftafell

A una hora aproximadamente al oeste de la laguna se encuentra el camping de Skaftafell, dentro de la Reserva Natural del mismo nombre. Es una de las bases favoritas de los viajeros que recorren la costa sur.

Cuenta con servicios completos: baños, duchas, zona de cocina, puntos de electricidad y áreas para tiendas y campers. El precio ronda las 1.800 ISK por adulto y noche. No se reserva parcela concreta, se suele funcionar por orden de llegada (especialmente en temporada alta).

Camping Höfn

En el lado contrario, a unos 45 minutos al este de la laguna, tienes el camping de Höfn, muy práctico si quieres combinar Jökulsárlón con una visita a esta ciudad portuaria.

Este camping dispone de duchas calientes, cocina compartida, wifi y electricidad. El precio suele situarse alrededor de las 2.200 ISK por persona y noche. En verano es recomendable reservar o, como mínimo, llegar pronto, porque se llena rápido.

Otros campings interesantes

Si mueves tu base un poco más hacia el oeste, cerca de Vík puedes encontrar el camping de Þakgil, situado en un valle precioso rodeado de montañas. Tiene servicios básicos (baños, duchas, una cueva adaptada como comedor con parrilla) y suele abrir solo entre junio y septiembre.

En todos los casos, conviene consultar previamente las fechas de apertura de cada camping, ya que muchos solo operan en temporada estival. Si no tienes equipo de acampada, las guesthouses básicas pueden ser una alternativa muy razonable en relación calidad-precio.

Fauna y vida salvaje en la laguna

Además del espectáculo geológico, Jökulsárlón es un lugar estupendo para observar fauna ártica en relativa libertad. Lo más visible son las focas, que nadan por la laguna y a menudo se suben a descansar en los bloques de hielo más estables.

Las verás tanto en la propia laguna como en la desembocadura hacia el mar y cerca de la Playa de los Diamantes, sobre todo si te fijas en el agua y tienes algo de paciencia. No están amaestradas ni se acercan a propósito a los turistas, simplemente viven ahí.

En verano el cielo y las orillas se llenan de aves marinas, como los charranes árticos y otras especies que se alimentan de los peces presentes en la zona. Es un buen lugar para observar comportamiento de aves, pero siempre manteniendo la distancia para no molestarlas, especialmente en temporada de cría.

Si lo que te interesa son los frailecillos, Jökulsárlón no es la mejor elección: no es un punto habitual para ver puffins. Lo más práctico es combinarlos con otros lugares cercanos de la costa sur, como Dyrhólaey o la playa de Reynisfjara, donde sí suelen anidar en los meses de verano.

Jökulsárlón como escenario de cine y televisión

Los paisajes helados de la laguna y su entorno no han pasado desapercibidos para Hollywood ni para la publicidad. Numerosas producciones de cine y videoclips han utilizado Jökulsárlón y el Parque Nacional Vatnajökull como escenario.

En la laguna se han rodado escenas de varias películas de James Bond, como “Muere otro día” y “Panorama para matar”, además de aparecer en “Tomb Raider”. La combinación de hielo, agua y montañas ofrece un telón de fondo perfecto para escenas de acción y paisajes extremos.

El cercano glaciar Svinafellsjökull, también dentro del Parque Nacional, fue utilizado como ubicación en “Batman Begins” e “Interstellar”, donde se recrearon planetas helados y ambientes hostiles. Otras producciones, como “La vida secreta de Walter Mitty”, han aprovechado diferentes zonas del Vatnajökull para simular incluso el Himalaya.

En el terreno musical, videoclips como “Holocene” de Bon Iver, “I’ll Show You” de Justin Bieber o el tema “Gerua” de la película de Bollywood “Dilwale” también han mostrado al mundo este rincón de Islandia, contribuyendo a que cada vez más viajeros lo tengan en su lista de imprescindibles.

Seguridad y precauciones importantes

Aunque la laguna parezca tranquila, es un entorno natural extremadamente peligroso si se ignoran las normas básicas. Cada año hay incidentes provocados por personas que se acercan demasiado al agua, intentan subir a los icebergs o entran en zonas no señalizadas.

Lo primero y más importante: no está permitido ni es sensato bañarse en la laguna. El agua está gélida, la corriente es muy fuerte y el lago tiene más de 200 metros de profundidad. Una caída accidental puede convertirse en una situación de riesgo vital en cuestión de segundos.

Igualmente, subirse a los bloques de hielo es una temeridad. Solo ves la parte que sobresale del agua, pero alrededor del 90 % del volumen del iceberg está sumergido. Cuando el hielo se derrite o se fractura, el bloque puede darse la vuelta sin avisar, atrapando a cualquiera que estuviese encima bajo toneladas de hielo.

También conviene respetar siempre las indicaciones, cintas y carteles de seguridad, sin traspasar zonas acotadas aunque veas que otros turistas lo hacen. Los equipos de rescate islandeses están acostumbrados a intervenir, pero cada operación es compleja y se pone en juego la vida de los rescatadores.

Disfruta de la laguna, haz fotos, siéntate a contemplar el hielo moverse lentamente, pero mantén siempre una distancia prudente del borde del agua y sigue al pie de la letra las recomendaciones de los guías y de las autoridades locales.

Jökulsárlón condensa como pocos lugares la esencia de Islandia: hielo milenario rompiéndose en silencio, una playa de arena negra repleta de “diamantes” de hielo, focas jugando entre los bloques azules, cuevas de cristal bajo el glaciar y auroras reflejadas sobre la superficie del agua. Tanto si llegas en tu propio coche como si lo haces en un tour guiado, sea verano o invierno, con barco, kayak o simplemente caminando por la orilla, esta laguna glaciar se queda grabada en la memoria y justifica por sí sola cualquier viaje por la costa sur del país.

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