- Borgarnes es una pequeña ciudad estratégica en la Ring Road, con gran peso histórico ligado a las sagas vikingas y buenos servicios para el viajero.
- Desde Borgarnes se accede fácilmente a cascadas como Glymur, Hraunfossar y Barnafoss, al manantial Deildartunguhver y al Krauma Spa.
- La zona ofrece múltiples alojamientos y campings, además de restaurantes locales, piscina termal y rutas de senderismo por montes como Hafnarfjall.
- El clima es cambiante todo el año, por lo que es clave vestir por capas, revisar carreteras y planificar bien el itinerario y las reservas.

Borgarnes es uno de esos lugares de Islandia que pasan desapercibidos en los mapas, pero que enamoran en cuanto pones un pie en sus calles. Con menos de 2.000 habitantes, esta pequeña localidad costera se levanta sobre una península en el fiordo Borgarfjörður y combina como pocas sitios la vida tranquila, la historia vikinga y una naturaleza descomunal a un paso en coche. Si estás pensando en hacer un viaje por carretera por el oeste del país, usar Borgarnes como base es apostar sobre seguro.
Además de ser un nodo estratégico en la famosa Ring Road (Ruta 1), Borgarnes funciona como capital administrativa y comercial de la región de Vesturland, la llamada “Tierra del Oeste”. Aquí se cruzan turistas, gente de los pueblos vecinos que viene a hacer gestiones o compras, y viajeros que solo paran a repostar… sin saber que se están perdiendo uno de los pueblos con más encanto de la zona. En esta guía de viaje vas a encontrar todo lo que necesitas para exprimir Borgarnes y sus alrededores: historia, cómo llegar, dónde dormir, qué comer, qué ver y hacer, clima, equipaje y consejos prácticos.
¿Dónde está Borgarnes y cómo llegar?

Borgarnes se ubica en la costa oeste de Islandia, en la orilla norte del fiordo Borgarfjörður y a unos 75 kilómetros al norte de Reikiavik. Dicho de otra forma: está a menos de una hora en coche de la capital, lo que la convierte en una escapada perfecta de un día o en la primera parada de un road trip más largo hacia el norte, los fiordos del Noroeste o la península de Snæfellsnes.
La principal vía de acceso es la famosa Ruta 1 o Ring Road, la carretera que da la vuelta completa a Islandia. Desde Reikiavik solo tienes que salir en dirección norte por la Ruta 1, cruzar el túnel de Hvalfjörður (o rodear el fiordo por la carretera 47 si te apetece una ruta panorámica) y continuar hasta llegar al largo puente de Borgarfjörður, el segundo más largo del país, que conecta la península de Borgarnes con el resto de Islandia.
El trayecto por la carretera 47, que bordea el fiordo Hvalfjörður, añade unos 45 minutos respecto al túnel, pero las vistas son espectaculares. Esta alternativa es ideal si quieres parar a hacer senderismo hasta Glymur, la segunda cascada más alta de Islandia, o simplemente disfrutar de un fiordo tranquilo sin aglomeraciones. Es una buena forma de ir metiéndote en ambiente antes de llegar a Borgarnes.
Una vez cruzado el puente de Borgarfjörður, lo primero que encontrarás serán varias gasolineras, supermercados y servicios básicos. Es una zona perfecta para repostar combustible, llenar la nevera de la cámper o hacer compras antes de internarte en zonas más remotas, donde las gasolineras y tiendas escasean bastante.
La mejor manera de moverte por Borgarnes y sus alrededores es con coche de alquiler o, mejor aún, con una furgoneta cámper. Las distancias en el oeste de Islandia son manejables, pero el transporte público es muy limitado y perderías muchísimo tiempo. Con tu propio vehículo podrás hacer excursiones de un día a cascadas, fuentes termales, glaciares o la península de Snæfellsnes sin depender de horarios.
Breve historia de Borgarnes y su herencia vikinga

La historia de Borgarnes se remonta a los primeros tiempos de la colonización de Islandia, allá por el siglo IX. Fue entonces cuando el caudillo vikingo Skallagrímur Kveldúlfsson se asentó en esta zona con su familia. Su hijo, Egill Skallagrímsson, se convertiría en uno de los personajes más célebres de la literatura islandesa gracias a la Egils Saga, una de las sagas islandesas más importantes.
La antigua granja familiar, llamada Borg á Mýrum, se encontraba muy cerca de donde hoy está la ciudad moderna. El propio nombre de Borgarnes proviene de “borg” (fortaleza o castillo) y “nes” (península), una descripción perfecta de su ubicación en una lengua de tierra rodeada por las aguas tranquilas del fiordo Borgarfjörður.
Egils Saga, escrita probablemente en el siglo XIII, mezcla hechos históricos, leyenda, poesía y violencia a partes iguales. Narra la vida de Egill como guerrero, poeta y personaje de carácter complicado, y ofrece una ventana privilegiada a la sociedad vikinga: sus conflictos, sus códigos de honor, las redes de parentesco y las luchas de poder. Gran parte de la acción se sitúa precisamente en esta región del oeste de Islandia.
Durante siglos, Borgarnes fue poco más que un asentamiento ligado a la pesca y a pequeños intercambios comerciales. No fue hasta el siglo XIX cuando la zona empezó a transformarse: en 1861, el rey de Dinamarca (a cuyo reino pertenecía Islandia entonces) autorizó la creación de un puerto comercial en Borgarnes, lo que dio pie al desarrollo de la localidad tal y como la conocemos hoy.
Con la construcción del puente sobre el fiordo en 1978, todo cambió para Borgarnes. Antes había que bordear el fiordo durante horas para llegar desde el sur, mientras que el puente la conectó de forma directa con Reikiavik y el resto del país. Ese salto en las infraestructuras la consolidó como un nodo clave de transporte y servicios, además de impulsar el turismo y el crecimiento urbano.
Por qué merece la pena incluir Borgarnes en tu viaje
Aunque muchos viajeros ven Borgarnes solo como una parada rápida en la Ring Road para llenar el depósito o comprar víveres, la realidad es que la ciudad da muchísimo más de sí. Su localización es perfecta para explorar el oeste de Islandia, pero su propio entorno y su ambiente tranquilo merecen, como mínimo, una noche completa.
La estampa de Borgarnes es pura Islandia: una península asomada a una bahía calma, con colinas verdes, campos de lava y las montañas dominando el horizonte. Entre ellas destaca Hafnarfjall, la gran mole que se levanta justo al otro lado del fiordo y que reconocerás enseguida. Desde distintos puntos de la ciudad tendrás unas vistas increíbles del monte, sobre todo al atardecer y en invierno con nieve.
Además de su bagaje vikingo y sus vínculos con Egils Saga, Borgarnes atesora un buen puñado de leyendas locales y relatos populares. En los alrededores se habla de troles y elfos que viven en cascadas como Glanni o en campos de lava cercanos a Fossatún. Esa mezcla de naturaleza y mitología está muy presente en toda Islandia, pero aquí se respira de una forma muy cercana.
Desde el punto de vista práctico, Borgarnes es una base de operaciones fantástica. La ciudad es pequeña, se recorre a pie sin problema, pero cuenta con supermercados, panadería, gasolineras, talleres, bancos, piscina municipal, cafeterías y restaurantes. Todo lo que necesitas para un viaje en coche o en cámper, sin caer en el ambiente masificado de otras zonas más turísticas.
A pesar de su buena ubicación, Borgarnes sigue relativamente libre de multitudes. Muchos viajeros se la saltan sin más camino a destinos “grandes” como Snæfellsnes, Húsafell o Akureyri, así que aquí es fácil tener sensación de autenticidad: ver la vida diaria de los vecinos, compartir la piscina con familias locales o tomar un café rodeado de islandeses que están a lo suyo.
Servicios, gastronomía y dónde comer en Borgarnes
Para ser una ciudad pequeña, Borgarnes está muy bien equipada en servicios para el viajero. Encontrarás supermercados donde hacer una buena compra, panadería, pescadería ligada a la piscifactoría de salmón, tiendas de material informático y fotografía, bancos y, por supuesto, varias gasolineras y comercios de productos frescos.
En cuanto a gastronomía, la oferta se centra en locales informales pero con mucha personalidad, donde se trabaja con ingredientes de la zona, especialmente pescado, cordero y productos lácteos. Los precios suelen ser los habituales en Islandia, algo elevados para el estándar español, pero razonables para el país.
Blómasetrið – Kaffi Kyrrð es uno de los lugares con más encanto de Borgarnes. Es una mezcla de cafetería, alojamiento más económico y galería de arte, con una atmósfera muy acogedora. Sirven sopas, empanadas, sándwiches y buenos cafés, ideales para una parada rápida o para sentarte a descansar frente a la bahía con un pastel casero de canela.
En el restaurante Landnám, ubicado en el propio Settlement Center, podrás probar platos islandeses tradicionales como sopa de cordero, pescados frescos y postres a base de skyr, el famoso lácteo islandés. Las raciones son generosas, suelen tener opciones vegetarianas y abre tanto a mediodía como por la noche, perfecto para combinar con la visita al museo.
Si te apetece algo más sencillo y rápido, Bara Borgarnes es una apuesta segura. Allí encontrarás hamburguesas, ensaladas y cerveza a un precio relativamente ajustado. Suele estar bastante concurrido por gente local y tiene mesas exteriores cuando el tiempo acompaña. También admiten pedidos para llevar, ideal si prefieres cenar tranquilo en la cámper.
Para los amantes de las raciones contundentes, Dirty Burger and Ribs entra directo en la lista. Ofrecen hamburguesas con carnes de la zona, costillas y acompañamientos potentes: el típico sitio al que ir después de un día de caminatas por cascadas y montañas. Es un local muy informal, apto para grupos y sin demasiadas complicaciones.
Dónde dormir en Borgarnes y alrededores
Borgarnes y sus inmediaciones ofrecen una buena variedad de alojamientos, desde hoteles cómodos a guesthouses con encanto y numerosos campings. Esto la convierte en un campamento base muy práctico para pasar dos o tres noches mientras exploras el oeste de Islandia.
En pleno centro urbano se encuentra Hótel Borgarnes, un clásico de la localidad. Ofrece habitaciones cómodas, una ubicación muy práctica y fácil acceso a pie a supermercados, restaurante y la mayoría de servicios. Es una buena opción para quienes no quieran complicarse y busquen algo funcional.
Hótel Vesturland es un hotel de tres estrellas con un toque más moderno y elegante. Dispone de instalaciones cómodas y un servicio muy cuidado, pensado tanto para viajeros de ocio como para gente que se mueve por trabajo en la región. Si buscas algo un poco más especial sin llegar al lujo, encaja muy bien.
Si prefieres alojarte en el entorno rural, el Hraunsnef Country Hotel es una maravilla. Está situado en una granja reformada, con habitaciones decoradas con temática nórdica y un ambiente muy acogedor. En los alrededores hay campos, animales que se pueden visitar y alimentar, y pequeños rincones naturales perfectos para pasear sin prisa.
Hotel Hamar, al norte de Borgarnes, es ideal para aficionados al golf y para quienes busquen tranquilidad. Cuenta con un campo de golf de 18 hoyos y unas vistas abiertas al paisaje típico del oeste de Islandia. Además, está a escasos minutos en coche del centro de la ciudad, así que combina bien aislamiento y comodidad.
Otra opción con vistas impresionantes es el Hotel Hafnarfjall, situado al pie de la montaña homónima. Desde aquí se disfruta de panorámicas fantásticas del fiordo y es un punto estratégico si quieres explorar tanto Borgarnes como la península de Snæfellsnes al día siguiente. Es una base perfecta para quienes sueñan con despertarse frente a una montaña islandesa.
Para presupuestos más ajustados, Blómasetrið – Kaffi Kyrrð también funciona como alojamiento sencillo, además de cafetería y galería de arte. Es un sitio con mucha personalidad, ideal para quienes valoran un ambiente creativo y hogareño por encima de los extras.
Campings cerca de Borgarnes para viajar en cámper
Islandia tiene una cultura de camping muy arraigada, y Borgarnes no es la excepción. Si viajas en cámper o tienda de campaña, encontrarás varias opciones muy decentes en la zona, con distintos niveles de servicios y entornos para todos los gustos.
El Camping de Borgarnes está en pleno centro de la ciudad, prácticamente al lado de la Ring Road. Es sencillo pero funcional: dispone de aseos, enchufes eléctricos, zona de barbacoas y wifi gratuito. Su gran ventaja es la ubicación, a pocos minutos andando de supermercados, restaurantes, la piscina, el campo de golf y otros servicios. Tiene un requisito curioso: solo admite mayores de 20 años.
A unos 25 kilómetros, el Camping Varmaland ofrece un entorno más rural y espacioso. Está junto a la pequeña aldea de Varmaland y cuenta con parcelas de césped, aseos, agua fría y caliente, enchufes, wifi y fregaderos. Además, tiene piscina cercana, lo que siempre se agradece al final del día.
El Camping Fossatún, a unos 21 kilómetros de Borgarnes, es considerado uno de los más singulares de Islandia. Rodeado de un paisaje de cuento, tiene un jardín de troles que hace las delicias de niños y adultos, minigolf, restaurante, jacuzzis, zona de juegos y buenas instalaciones de aseos, duchas, lavandería y electricidad. Su ambiente familiar y su guiño al folclore islandés lo convierten en una parada muy especial.
Hverinn, a unos 23 kilómetros, combina naturaleza y buena mesa. Este camping tiene un restaurante que utiliza productos de sus propios invernaderos, además de aseos, duchas, enchufes, lavadora y secadora. Al lado se encuentran la piscina municipal y las instalaciones deportivas del colegio, que en verano suelen estar disponibles para los huéspedes.
Si lo que buscas es dormir arropado por árboles, el Camping Selsskógur, a unos 20 kilómetros, es perfecto. Está en medio de un pequeño bosque, con parcelas protegidas por la vegetación y servicios básicos pero correctos: aseos, duchas y electricidad. Es un lugar muy agradable para noches tranquilas.
Más alejado, pero en un entorno espectacular, está el Camping Húsafell, a unos 62 kilómetros de Borgarnes. Situado en un valle glaciar rodeado de bosque, lava y montañas, es ideal para familias y grupos. Dispone de aseos, duchas, electricidad, piscina, jacuzzis, restaurante, zona de juegos infantil y campo de golf. En verano, el personal organiza una hoguera cada sábado donde se reúnen los campistas, creando un ambiente muy especial.
Qué ver y hacer en Borgarnes
Pese a su tamaño, Borgarnes ofrece varias visitas interesantes que combinan cultura, historia y ocio tranquilo. No hace falta tener coche para disfrutarlas, ya que la ciudad se recorre fácilmente a pie.
El gran imprescindible es el Settlement Center (Landnámssetur), uno de los museos históricos más destacados de Islandia. Ubicado en la punta sur de la península, este centro se centra en la época de los asentamientos vikingos y en la figura de Egill Skallagrímsson. Sus exposiciones, con maquetas, reconstrucciones, audioguías e instalaciones sonoras, narran de forma muy visual las dificultades de la colonización islandesa y las historias de Egils Saga.
La visita al Settlement Center suele llevar alrededor de dos horas y es adecuada para todas las edades. Es una manera estupenda de poner contexto a todo lo que vas a ver después en el país: las granjas aisladas, las referencias a las sagas, los nombres de lugares… Y, ya que estás, puedes completar la experiencia comiendo en su restaurante, que sirve platos islandeses muy bien preparados.
Muy cerca del centro se encuentra el parque Skallagrímsgarður, un jardincito urbano sorprendente en un país donde los árboles no abundan. Lleva el nombre del padre de Egill y combina zonas de césped con abedules, álamos y pinos marítimos. Hay senderos para pasear, bancos donde tumbarse en verano y un túmulo funerario que tradicionalmente se identifica con la posible tumba del propio Egill.
La piscina de Borgarnes es otro punto clave de la vida social local y un planazo para cualquier viajero. Como en casi todos los pueblos islandeses, se trata de una piscina al aire libre con agua geotérmica, varias piscinas interiores y exteriores, toboganes, sauna, baño de vapor y jacuzzis. En días fríos, estar en remojo con vistas al fiordo y a las montañas es una experiencia casi terapéutica.
Para familias con niños, el parque Bjössaróló es una curiosidad que merece una visita. Fue diseñado y construido con materiales reciclados, con la idea de fomentar el juego creativo y transmitir un mensaje de vida sencilla y anticonsumista. Es un rincón alegre y original que refleja bien el espíritu práctico y ecológico islandés.
Naturaleza y excursiones cerca de Borgarnes
Uno de los grandes atractivos de Borgarnes es todo lo que puedes ver en un radio relativamente cercano conduciendo menos de una hora. Cascadas, ríos termales, montañas, cuevas de hielo y fiordos componen un menú natural de primer nivel.
A unos 30 minutos hacia el interior se encuentra Deildartunguhver, el manantial termal de mayor caudal de Europa. De sus entrañas brota una cantidad brutal de agua a altísima temperatura, que se canaliza para dar calefacción y agua caliente a varias poblaciones, entre ellas Borgarnes. El paisaje, con rocas humeantes y tonos rojizos, parece de otro planeta. Eso sí, el agua está tan caliente que es imposible bañarse allí.
Para disfrutar de esas aguas de forma segura y relajada está el Krauma Spa, muy cerca de Deildartunguhver. Este balneario combina agua del manantial con agua fría de un glaciar cercano para mantener una temperatura perfecta en sus distintas piscinas. Es un lugar elegante pero sencillo, con salas de descanso de madera, vistas al campo y un silencio que invita a desconectar por completo.
En la misma región se encuentran las famosas cascadas Hraunfossar y Barnafoss, dos joyas naturales accesibles durante todo el año. Hraunfossar no es una única caída de agua, sino una sucesión de pequeños hilos que brotan directamente de un campo de lava y se precipitan al río, creando un paisaje muy particular. Un poco río arriba, Barnafoss es una cascada más potente y encajonada, cuyo nombre significa “cascada de los niños” y está ligada a una leyenda trágica.
Muy cerca de Borgarnes también tienes la cascada Glanni, situada en el río Norðurá. No es tan alta como Glymur, pero su entorno de campos de lava cubiertos de musgo y el murmullo del agua la convierten en un rincón muy fotogénico. Desde el aparcamiento hay un sendero corto y sencillo que lleva a varias plataformas de observación. La tradición local cuenta que en la zona viven elfos y troles, lo que añade un punto de magia al paseo.
Glymur, la segunda cascada más alta de Islandia con sus 198 metros, es una excursión de día casi obligatoria si duermes en Borgarnes. El sendero, de dificultad moderada, te lleva por cuevas, cruces de río y miradores desde los que se disfrutan panorámicas brutales del cañón y el valle. Conviene ir bien calzado y con ropa adecuada, porque el terreno puede estar resbaladizo y el tiempo cambia rápido.
Para los amantes de la montaña, Hafnarfjall, el pico que preside el fiordo frente a Borgarnes, ofrece varias rutas de senderismo. Hay caminos de distintos niveles, desde paseos por las faldas hasta ascensiones más exigentes a la cumbre. Desde arriba se domina todo el Borgarfjörður, con la ciudad a tus pies y la Ring Road recortando el paisaje.
Si miramos algo más lejos, la península de Snæfellsnes entra de lleno en la lista de excursiones desde Borgarnes. Aunque lo ideal es dedicarle al menos un día completo (y muchas veces incluso dormir allí), la realidad es que para ir desde el sur hasta Snæfellsnes prácticamente tienes que pasar por Borgarnes. En esta península, apodada “Islandia en miniatura”, se concentran glaciares, montañas icónicas, acantilados, playas de arena negra y pueblecitos pesqueros.
Otra salida muy popular consiste en conducir hacia Húsafell y, desde allí, explorar campos de lava, cascadas y glaciares. Húsafell cuenta con hotel, piscina, camping y un entorno muy preparado para el senderismo. Desde aquí parten excursiones a cuevas de hielo y al túnel excavado en el glaciar Langjökull, donde se puede caminar bajo metros y metros de hielo azul y escuchar literalmente el silencio de una masa helada milenaria.
Por último, la propia región de Borgarfjörður ofrece rincones poco conocidos pero muy bonitos. Siguiendo carreteras secundarias puedes encontrar pequeñas ensenadas, miradores hacia el fiordo, zonas perfectas para fotografiar auroras boreales entre octubre y marzo y pueblos diminutos donde el tiempo parece ir mucho más despacio.
Clima en Borgarnes por estaciones
Como en el resto de Islandia, el tiempo en Borgarnes es caprichoso y puede cambiar de sol a lluvia en cuestión de minutos. Al estar junto al mar, el viento y la humedad se notan especialmente, así que conviene ir preparado sin confiarse.
En primavera (abril y mayo), las temperaturas suelen oscilar entre 0 y 10 ºC. Aunque todavía queda nieve en muchas zonas, el paisaje empieza a asomar y los días se alargan. Es una época tranquila en cuanto a turismo y muy buena para hacer senderismo ligero o rutas en coche sin tantos visitantes, aunque las lluvias son frecuentes.
El verano (junio a agosto) es la temporada alta, con temperaturas medias que rondan los 10-15 ºC. A finales de junio se rozan las 24 horas de luz, lo que da muchísima flexibilidad para conducir y hacer excursiones. El tiempo es relativamente suave, pero sigue habiendo chaparrones y el viento puede bajar bastante la sensación térmica, sobre todo por la noche.
El otoño (septiembre y octubre) llega con temperaturas de entre 5 y 10 ºC y paisajes teñidos de colores dorados y rojizos. Hay menos turistas, las noches vuelven a oscurecer y empiezan a aparecer las primeras auroras boreales. El viento y la lluvia suelen ir a más, así que conviene vestir con buenas capas impermeables.
El invierno (noviembre a marzo) en Borgarnes es largo, frío y bastante oscuro, con temperaturas que suelen moverse entre -5 y 3 ºC. La nieve cubre gran parte del paisaje, las horas de luz se reducen a 4-6 al día y conducir puede complicarse, sobre todo en carreteras secundarias que a veces se cierran por el mal tiempo. A cambio, es cuando más posibilidades tienes de ver una aurora boreal en noches despejadas.
Qué llevar en la maleta para Borgarnes
Preparar bien el equipaje para Borgarnes (y para Islandia en general) es casi tan importante como elegir la ruta. El truco está en combinar capas y asegurarte de que todo lo importante es realmente impermeable.
Lo primero, una buena chaqueta y pantalones impermeables y cortaviento. Las lluvias repentinas y las rachas de viento son la norma, no la excepción, así que agradecerás tener una capa exterior que aguante el tirón tanto en ciudad como en senderos de montaña o cerca de cascadas.
La base del vestuario deben ser las capas: camiseta térmica o de lana como primera capa, forro polar o jersey de lana como intermedia, y la chaqueta impermeable encima. Así puedes añadir o quitar según cambie la temperatura a lo largo del día, que lo hará casi seguro.
Para otoño e invierno, un abrigo realmente cálido es fundamental, junto con botas de senderismo impermeables. Mejor si las botas tienen buena suela y agarre, porque los caminos suelen estar húmedos o con hielo. Completa con gorro, guantes, bufanda o braga de cuello y calcetines gruesos de lana para las noches más frías.
No olvides el bañador y una toalla de secado rápido. Entre la piscina de Borgarnes, el Krauma Spa y otros baños termales que puedas encontrar por el camino, te vas a bañar sí o sí. Llevar tu propio bañador te evitará tener que alquilar o comprar uno allí a última hora.
En cuanto a gadgets y extras, un cargador portátil y mapas sin conexión o un GPS fiable son casi obligatorios. No todos los campings disponen de enchufe en cada parcela y en ciertas zonas rurales puede fallar la cobertura. Ten siempre las rutas descargadas y las aplicaciones principales (tiempo, mapas, traducción) listas para usarse offline.
Consejos prácticos para viajar a Borgarnes
Antes de lanzarte a la carretera, conviene tener en cuenta una serie de consejos que marcan la diferencia en un viaje por Islandia. Borgarnes es un lugar cómodo, pero en cuanto te alejas un poco, la cosa se vuelve mucho más salvaje.
Revisa siempre el estado de las carreteras y el pronóstico del tiempo antes de conducir largas distancias. En invierno, algunos tramos pueden cerrar por nieve o viento fuerte, y en cualquier época del año pueden aparecer avisos de condiciones complicadas. Las webs y apps locales son la referencia para esto, y muchas funcionan sin conexión si las descargas con antelación.
Reserva alojamiento y campings con bastante antelación, especialmente en verano. Borgarnes no es enorme y las plazas se pueden agotar rápido, sobre todo las más bien situadas cerca del centro. Lo mismo aplica a algunas excursiones guiadas desde Húsafell o hacia el glaciar Langjökull.
Conduce con calma y respetando siempre los límites de velocidad y las normas locales. En Islandia es habitual encontrar carreteras de un solo carril con apartaderos, donde hay que ceder el paso correctamente. También es muy común ver ovejas cerca o directamente sobre la calzada, así que no te confíes en los tramos rurales.
Llena el depósito en Borgarnes antes de continuar tu ruta hacia zonas menos pobladas. En el mapa a veces parece que la siguiente localidad está cerca, pero en realidad son muchos kilómetros sin gasolineras. Mejor evitar sustos y repostar cuando tengas ocasión.
Respeta al máximo la naturaleza y las normas de conservación. No hagas acampada libre (es ilegal salvo contadas excepciones), no salgas de los senderos marcados, no molestes a la fauna y llévate siempre tu basura contigo. Islandia es espectacular precisamente porque se cuida muchísimo.
Por último, lleva siempre alguna capa extra a mano incluso en verano. Puedes tener un rato de sol espectacular y, media hora después, un chaparrón con viento frío. Llevar un gorro y una capa intermedia en la mochila puede marcar la diferencia entre disfrutar del paisaje o pasarlo mal de frío.
Borgarnes encaja a la perfección en cualquier viaje por el oeste de Islandia: combina historia vikinga muy bien contada, servicios cómodos para el viajero y un abanico increíble de paisajes naturales a menos de una hora en coche. Ya sea como simple escala de una noche, como base para explorar Snæfellsnes, Húsafell y las cascadas de la región o como pueblo tranquilo donde saborear la Islandia más auténtica lejos de las multitudes, dejar un hueco en el itinerario para esta pequeña ciudad a orillas del Borgarfjörður es una decisión de la que difícilmente te vas a arrepentir.