Guía de viaje a Almannagjá y el Parque Nacional de Þingvellir

Última actualización: 16 abril 2026
Autor: Isaac
  • Almannagjá es la gran fisura visible entre placas tectónicas en el Parque Nacional de Þingvellir, con enorme valor geológico e histórico.
  • El parque ofrece rutas a pie, la cascada Öxarárfoss, la fisura Silfra para snorkel y puntos clave como Lögberg y la iglesia de Þingvellir.
  • Se llega fácilmente desde Reikiavik, con varios aparcamientos de pago único diario y campings y alojamientos bien situados cerca.
  • La visita encaja perfectamente en la ruta del Círculo Dorado, junto a Geysir, Gullfoss, Kerið y balnearios termales como Laugarvatn Fontana.

Guía de viaje Almannagjá

La garganta de Almannagjá es uno de esos lugares que mezclan paisajes imposibles, historia vikinga y geología de manual en un mismo escenario. Está dentro del Parque Nacional de Þingvellir, muy cerca de Reikiavik, y es una parada casi obligatoria para cualquiera que se acerque al famoso Círculo Dorado de Islandia.

En esta guía vas a encontrar todo lo que necesitas para preparar tu visita: qué es exactamente Almannagjá, por qué es tan especial, cómo llegar, rutas a pie, clima, qué meter en la maleta, campings y alojamientos, actividades como snorkel en Silfra y otros lugares brutales que ver cerca, desde Geysir y Gullfoss hasta cráteres volcánicos y balnearios termales.

Qué es Almannagjá y por qué es tan especial

Almannagjá es una enorme fisura que marca de forma visible el límite entre la placa tectónica norteamericana y la euroasiática. Se encuentra en pleno valle de Þingvellir y forma parte de la Dorsal Mesoatlántica, esa gran cicatriz que recorre el fondo del Atlántico y que solo sale a la superficie en unos pocos sitios del planeta, Islandia entre ellos.

La garganta tiene una longitud aproximada de 7,5-8 kilómetros y paredes que alcanzan los 40 metros de altura en algunos tramos. A veces se estrecha hasta convertirse en un pasadizo angosto, y en otras zonas se abre a modo de valle amplio sembrado de bloques de lava y coladas antiguas cubiertas de musgo.

Geológicamente, Almannagjá se originó por la separación progresiva de las placas tectónicas. Durante mucho tiempo se hablaba de unos 2 cm al año, pero las estimaciones modernas sitúan la deformación real en esta parte concreta de Islandia en torno a 3-4 mm anuales. Son cifras minúsculas a escala humana, pero enormes si hablamos de millones de años.

Las paredes de la garganta están formadas por basaltos oscuros y columnas de lava solidificada, a menudo tapizadas de líquenes y musgos de un verde intensísimo. A lo largo de la fisura principal se abren multitud de grietas secundarias, algunas secas y otras llenas de agua glacial transparente que se filtra a través de la roca volcánica porosa y forma pozas cristalinas.

Uno de los rasgos más llamativos de la zona de Þingvellir es que aquí las grietas no han quedado tapadas por erupciones recientes. Las erupciones que tuvieron lugar algo más al norte redujeron la presión del magma en este sector, lo que habría favorecido que las grandes fisuras se conserven a la vista en lugar de quedar enterradas bajo nuevas coladas de lava.

Paisaje en Almannagjá y Parque Nacional Thingvellir

También se suele simplificar diciendo que Þingvellir es justo el borde entre Europa y América. En realidad, el sistema de fallas tiene varios kilómetros de ancho y la cosa es algo más compleja: parte de Islandia podría corresponder a una microplaca independiente, la placa Hreppa, de unos 90 x 90 km. Según esta visión, Þingvellir marcaría el límite entre la placa norteamericana y Hreppa, mientras que el borde oriental hacia la placa euroasiática lo formarían grandes volcanes del centro-sur del país como Eyjafjallajökull o Bárðarbunga. Las tres placas convergerían en la zona de Hengill, al oeste del lago Þingvallavatn.

Importancia histórica de Almannagjá y Þingvellir

Si solo fuese por la geología, ya valdría la pena la visita, pero Þingvellir es además el corazón político e histórico de Islandia. Aquí, en el año 930 d.C., los colonos vikingos fundaron el Alþingi (Althing), una de las asambleas parlamentarias más antiguas del mundo.

El lugar elegido para el Alþingi fue la zona de la Roca de la Ley (Lögberg), justo frente a la pared de la fisura de Almannagjá. Las paredes rocosas funcionaban como un anfiteatro natural con una acústica espectacular que permitía escuchar la voz del portavoz de la ley a gran distancia.

Cada verano, los jefes tribales y granjeros se reunían aquí para aprobar leyes, resolver disputas, pactar alianzas y cerrar acuerdos comerciales. Durante siglos, el valle fue el gran foro de reunión del país, hasta el punto de que buena parte de la identidad islandesa nace precisamente en estas asambleas al aire libre.

En Lögberg, el portavoz recitaba de memoria un tercio del código legal cada año, anunciaba decisiones importantes y proclamaba sentencias. En los alrededores se arbitraban conflictos, se contraían matrimonios, se juzgaban delitos graves y, en algunos casos, se ejecutaban las penas de forma pública.

La zona de Almannagjá y Þingvellir fue testigo de episodios clave, como la adopción oficial del cristianismo en el año 1000, cuando los líderes decidieron abandonar los antiguos cultos nórdicos, o la celebración de la independencia de Islandia el 17 de junio de 1944, cuando miles de personas se congregaron aquí para proclamar la República de Islandia y romper definitivamente el vínculo con Dinamarca.

El Parque Nacional de Þingvellir: contexto y principales zonas

Almannagjá no se entiende sin el entorno en el que se encuentra. El Parque Nacional de Þingvellir tiene una superficie de unos 240 km² y es uno de los tres parques nacionales de Islandia. Fue el primero en ser declarado como tal en 1930, sobre todo por su valor histórico, y desde 2004 está inscrito como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El parque se asienta sobre un amplio rift tectónico asociado a la Dorsal Mesoatlántica. Fallas, campos de lava, volcanes y glaciares han ido moldeando este paisaje único a lo largo de miles de años. En medio de todo ello se extiende Þingvallavatn, el lago natural más grande del país, rodeado de humedales y hábitats ricos en fauna.

Además de los recorridos a pie por Almannagjá, en el parque se pueden explorar otras fisuras inundadas de agua pura como Silfra, donde es posible practicar snorkel y buceo entre placas tectónicas con una visibilidad cercana a los 100 metros. Las aguas provienen de glaciares lejanos y pasan décadas filtrándose a través de la lava antes de aparecer en forma de manantial cristalino.

Otro de los puntos destacados es la cascada Öxarárfoss, de unos 20 metros de altura, situada justo donde el río Öxará cae por el borde de la falla. Curiosamente, el cauce del río se desvió artificialmente en la Edad Media para facilitar el acceso al agua durante las asambleas del Alþingi.

La red de senderos señalizados del parque permite conectar miradores, zonas históricas, cascadas y la orilla del lago. Se puede recorrer buena parte de los puntos más interesantes en 2-3 horas si caminas a ritmo tranquilo, aunque si haces snorkel en Silfra o te paras mucho para hacer fotos, el tiempo fácilmente se va a las 4-5 horas.

Almannagjá y Silfra en Thingvellir

Dónde está Almannagjá y cómo llegar

La garganta de Almannagjá se encuentra en el sector occidental del Parque Nacional de Þingvellir, a unos 45-50 km al noreste de Reikiavik. Forma parte de la clásica ruta del Círculo Dorado, por lo que está perfectamente integrada en la mayoría de tours y recorridos por la zona.

En coche o camper: es la forma más recomendable de llegar si quieres ir a tu aire. Desde Reikiavik sales por la Ring Road (Ruta 1) en dirección a Mosfellsbær y, tras unos 15 km, enlazas con la Ruta 36 (Þingvallavegur) que lleva directa al parque. El trayecto total ronda los 45 minutos en condiciones normales y discurre íntegramente por carreteras asfaltadas.

En invierno, las carreteras principales suelen mantenerse despejadas, pero puede haber placas de hielo, ventiscas y cierres puntuales de tramos secundarios. Conviene revisar siempre el parte de carreteras de Islandia antes de salir y viajar con neumáticos de invierno o cadenas cuando sea necesario.

En tour organizado: si no te apetece conducir, tienes un montón de excursiones de un día desde Reikiavik que incluyen Þingvellir, Geysir y Gullfoss, con un precio aproximado de entre 8.000 y 15.000 ISK según duración y extras. Algunas añaden actividades como el snorkel en Silfra, visitas a granjas de tomates o baños termales.

En autobús: hay servicios de bus en temporada alta, pero la oferta es limitada y no cubre bien los horarios ni todas las áreas del parque. Para un viaje con libertad de movimientos, el bus público no resulta práctico.

Aparcamiento y accesos dentro del parque

Þingvellir tiene varios aparcamientos distribuidos por las principales zonas de interés. La tarifa estándar es de 1.000 ISK para coches de hasta 5 plazas y de 1.200 ISK para vehículos de 6 a 9 plazas. Pagas una sola vez al día y ese pago sirve para todos los aparcamientos señalizados del parque.

El sistema funciona introduciendo la matrícula del vehículo en una máquina de pago. No se expide ticket físico; las cámaras leen la matrícula en cada parking y comprueban que has pagado. El horario de pago suele ser de 9:00 a 20:00; fuera de esa franja no se cobra, aunque conviene revisar carteles por si cambian las normas.

Los aparcamientos principales son:

  • P1 – Hakid (Centro de Visitantes): junto al mirador principal y al centro de visitantes. Es el mejor punto de partida para bajar a Almannagjá por la pasarela de madera, visitar Lögberg y continuar hasta Öxarárfoss.
  • P2 – Öxarárfoss (inferior): el acceso más cercano a las plataformas de observación de la cascada. Ideal si vas justo de tiempo o viajas con niños y quieres ver la cascada sin hacer toda la ruta por la garganta.
  • P3 – Öxarárfoss / Langistígur (superior): más tranquilo que P2. Desde aquí puedes bajar por la falla hacia la cascada y disfrutar de un tramo precioso y algo menos masificado de la garganta.
  • P5 – Iglesia y Silfra: sirve para acceder a la iglesia de Þingvellir, la zona de la granja histórica y el lago Þingvallavatn. Es también el punto de encuentro de la mayoría de tours de snorkel y buceo en la fisura Silfra.

Si viajas ajustando el presupuesto, muchos viajeros optan por aparcar en zonas menos concurridas como P3, recorrer a pie la parte más interesante de la falla, visitar las cascadas y el lago y ahorrarse la parada en el centro de visitantes, que es la parte más masificada.

Rutas y qué ver en Almannagjá y alrededores

Recorrer Almannagjá a pie es la mejor forma de apreciar tanto la magnitud del paisaje como los detalles históricos del lugar. Los senderos principales son fáciles, bien acondicionados y aptos para prácticamente todo el mundo, aunque en invierno pueden estar helados y resbalan.

Sendero principal de la garganta de Almannagjá

La ruta más habitual empieza en el mirador Hakid, junto al Centro de Visitantes (P1). Desde aquí se baja por una pasarela hacia la parte alta de la falla, con vistas panorámicas del valle, el lago y las grietas que lo surcan.

Una vez dentro de la garganta, el camino principal tiene unos 4 km ida y vuelta si lo haces hasta Öxarárfoss y regresas. El firme es una mezcla de pasarelas de madera, grava y tramos de roca relativamente llana. Por el camino vas caminando literalmente entre la alta pared de la placa de Norteamérica y los bloques deformados que marcan el borde del valle.

A lo largo del sendero hay paneles explicativos sobre geología, historia y cultura, y varios miradores donde merece la pena parar a hacer fotos o simplemente a asimilar lo que estás viendo. Donde el camino se estrecha y las paredes parecen cerrarse sobre ti, la sensación de estar dentro de una inmensa grieta continental es espectacular.

Lögberg, la Roca de la Ley

Casi al inicio del recorrido, bajando desde Hakid, encontrarás el área donde se sitúa la Lögberg o Roca de la Ley, marcada actualmente por un mástil con la bandera islandesa. No está claro al 100 % el punto exacto donde se reunían los oradores, pero este es el emplazamiento que los expertos consideran más probable.

Aquí era donde el orador recitaba la ley, se anunciaban las decisiones y se comunicaban las resoluciones del Alþingi. Imagina este mismo lugar hace más de mil años, lleno de tiendas de campaña, humo de hogueras y grupos de vikingos escuchando las sentencias o discutiendo alianzas.

Drekkingarhylur, la piscina de ahogamiento

Siguiendo la garganta hacia el norte llegarás a un rincón aparentemente tranquilo pero con una historia oscura: Drekkingarhylur, la Piscina de Ahogamiento. Se trata de un remanso del río Öxará donde antaño se ejecutaba a mujeres condenadas por delitos graves como infanticidio o adulterio, atándoles pesos para asegurar el ahogamiento.

Hoy en día hay paneles informativos que explican estos episodios del pasado. Es un lugar que invita al silencio y al respeto, y ayuda a entender mejor la dureza de la justicia medieval en Islandia.

Cascada Öxarárfoss

Continuando por el sendero principal se llega a Öxarárfoss, la principal cascada del parque. El río Öxará cae aquí unos 20 metros por la pared de la falla, formando una cortina de agua enmarcada por columnas de basalto negro y rocas cubiertas de musgo.

La cascada no es tan gigantesca como otras icónicas del país, pero es muy fotogénica. En invierno puede quedar medio congelada, creando esculturas de hielo de formas caprichosas, mientras que en primavera y principios de verano baja con más caudal gracias al deshielo.

Se puede llegar a Öxarárfoss andando desde Hakid o aparcando directamente en P2 o P3 para un acceso más corto. Junto a la base de la cascada hay plataformas de observación perfectas para fotos, aunque en épocas húmedas es fácil calarse con la fina llovizna que levanta el salto de agua.

Langistígur, el gran mirador del valle

Cerca del aparcamiento P3 se encuentra Langistígur, uno de los mejores miradores del parque. Desde aquí puedes contemplar de un vistazo el trazado de la gran falla, el valle, el lago Þingvallavatn al fondo y el área donde se instalaba antiguamente el Alþingi.

La vista panorámica desde Langistígur ayuda a entender que la separación de las placas no se limita a una sola grieta, sino a toda una franja de terreno hundido y fracturado. Es un punto ideal para hacerse una buena idea de conjunto y para fotografiar el paisaje al amanecer o al atardecer si el tiempo acompaña.

Silfra: snorkel y buceo entre placas tectónicas

Uno de los grandes atractivos de Þingvellir es la fisura de Silfra, una grieta inundada de agua glacial prácticamente transparente. Aquí puedes nadar literalmente entre los bordes de las placas de Norteamérica y Eurasia, con paredes rocosas a ambos lados y un agua tan clara que la visibilidad supera en muchos casos los 90-100 metros.

El agua de Silfra procede en su mayor parte del deshielo del glaciar Langjökull, situado decenas de kilómetros al norte. Ese agua se filtra lentamente a través de espesos campos de lava durante entre 30 y 100 años antes de emerger en la fisura, lo que explica su pureza y la ausencia casi total de partículas en suspensión.

La temperatura del agua se mantiene casi constante entre 2 y 4 °C durante todo el año, así que para el snorkel se utiliza siempre traje seco, capucha y guantes de neopreno. Las manos y la cara pasan frío, pero la experiencia es muy suave: no se nada a gran velocidad, sino que se flota aprovechando la corriente suave de la grieta.

Los tours de snorkel en Silfra suelen costar desde unos 15.000 ISK aproximadamente, mientras que el buceo con botella, para quienes tengan certificación adecuada, sube bastante más, en torno a 40.000 ISK o más. En temporada alta es imprescindible reservar con antelación, y hay requisitos de edad, altura, peso y estado de salud.

La mayoría de las empresas se reúnen en la zona de aparcamiento P5, junto a la iglesia de Þingvellir, aunque algunas ofrecen recogida en Reikiavik y combinan la actividad con un tour por el Círculo Dorado.

Iglesia de Þingvellir y Þingvallabær

Muy cerca de Silfra, junto a la orilla del lago, se encuentra la pequeña iglesia de Þingvellir (Þingvallakirkja), rodeada de un cementerio y de un grupo de edificios tradicionales conocidos como Þingvallabær.

La iglesia actual data del siglo XIX, aunque ha habido templos en este lugar desde la cristianización de Islandia. Es un edificio sencillo, de líneas clásicas, que refleja la importancia simbólica y espiritual de este lugar para los islandeses. La granja histórica sirve hoy como residencia de verano del primer ministro y como base para los guardas del parque.

Hvannagjá: la “hermana pequeña” de Almannagjá

Un poco más al norte, cerca de la carretera 550 y el área de acampada de Hvannabrekka, se encuentra Hvannagjá, otra fisura espectacular pero menos conocida. Mucha gente la describe como una versión reducida de Almannagjá: más estrecha, más simétrica y más salvaje.

Desde el aparcamiento de Hvannabrekka sale un sendero corto que en apenas unos minutos te mete de lleno en la grieta. Las dos paredes tienen una altura bastante similar y se cierran más que en Almannagjá, lo que hace que la sensación de estar en el fondo de un corte profundo en la corteza terrestre sea incluso más intensa.

A diferencia de Almannagjá, aquí apenas hay pasarelas ni infraestructuras; solo un camino sencillo que recorre parte del fondo de la fisura. El entorno parece menos intervenido, más natural, y suele estar mucho menos concurrido, así que si buscas un lugar parecido pero sin multitudes, Hvannagjá es una joya.

Históricamente no tiene el peso de Þingvellir, pero sí un pequeño guiño cinéfilo: fue uno de los escenarios de rodaje de Juego de Tronos en Islandia durante la cuarta temporada, al igual que Almannagjá y otras zonas del parque.

Clima, estaciones y mejor época para visitar Almannagjá

El clima en la región de Þingvellir es algo más benigno que en otras zonas de Islandia, pero sigue siendo muy variable y claramente atlántico. Según la época del año, la experiencia cambia bastante.

  • Verano (junio-agosto): temperaturas medias entre 10 y 15 °C, con máximas algo más altas en días buenos. Hay hasta 21 horas de luz en pleno verano, lo que permite explorar el parque casi a cualquier hora. Es cuando hay más turistas y autobuses, pero también cuando los senderos están más secos y todo el parque luce más verde.
  • Otoño (septiembre-octubre): bajan las temperaturas, rondando los 5-10 °C, y los días se acortan bastante. A cambio, los campos y laderas se tiñen de colores rojizos y dorados espectaculares. Llueve más, hace más viento y algunos campings empiezan a cerrar, pero hay mucha menos gente.
  • Invierno (noviembre-marzo): el termómetro suele moverse entre -5 y 0 °C, con nevadas frecuentes. La garganta y los acantilados cubiertos de nieve tienen un punto mágico, aunque hay pocas horas de luz y conviene planificar la visita con cuidado. Es la mejor época para intentar ver auroras boreales sobre el valle de Þingvellir.
  • Primavera (abril-mayo): temperaturas de 0 a 10 °C. Empiezan a fundirse las nieves, los ríos y cascadas muestran un caudal muy vistoso y muchas aves migratorias llegan a los humedales del lago. Aún puede nevar de forma puntual, así que hay que ir preparado para cualquier cosa.

Para evitar multitudes, lo ideal es visitar a primera hora de la mañana o al final de la tarde, especialmente en verano, cuando llegan buses y grupos organizados a media mañana.

Qué llevar en la maleta para Almannagjá y Þingvellir

Da igual la época del año: en Islandia siempre hay que ir preparado para cambios bruscos de tiempo. Para visitar Almannagjá y el Parque Nacional de Þingvellir, te será útil llevar:

  • Chaqueta y pantalones impermeables, mejor tipo cortavientos, para aguantar lluvia, bruma de cascadas y rachas de viento.
  • Botas de senderismo con buena suela, preferiblemente impermeables, ya que los caminos pueden estar embarrados, con charcos o hielo.
  • Ropa en capas: térmica base, capa intermedia tipo forro polar y capa exterior impermeable. Así te adaptas fácil a los cambios de temperatura.
  • Gorro, guantes y bufanda o braga de cuello, incluso en verano, porque el viento puede ser intenso y las mañanas o noches bastante frescas.
  • Gafas de sol y crema solar, sobre todo en días despejados o con nieve, cuando la radiación se refleja mucho.
  • Botella de agua reutilizable: el agua del grifo en Islandia es excelente, y en la zona del parque hay fuentes para rellenar.
  • Un pequeño botiquín de primeros auxilios con tiritas, analgésicos básicos y repelente de insectos si viajas en verano.

Consejos prácticos de seguridad y logística

Para que tu visita a Almannagjá salga redonda, conviene tener en mente algunos consejos sencillos pero importantes:

  • Revisa el estado de las carreteras antes de salir, especialmente de noviembre a abril. El servicio oficial de carreteras islandés actualiza al minuto cierres, hielo, viento y visibilidad.
  • No te salgas de los caminos marcados. Las zonas de musgo y suelo volcánico son muy frágiles; una pisada puede tardar décadas en recuperarse, y además hay grietas ocultas.
  • Ve con cuidado en los bordes de acantilados y miradores, sobre todo con viento fuerte o si hay hielo. No merece la pena arriesgarse por una foto.
  • Lleva siempre algo de comida y agua, aunque sea una visita corta; en el parque hay servicios, pero no querrás depender de horarios si el tiempo se tuerce.
  • Llena el depósito en Reikiavik o en pueblos grandes cercanos, porque en la zona del Círculo Dorado las gasolineras son contadas y conviene no ir justo.
  • Si vas en invierno, pregunta en el centro de visitantes por el estado de los senderos antes de lanzarte a hacer rutas largas.

Dónde dormir cerca de Almannagjá y Þingvellir

La zona del Círculo Dorado está muy preparada para el turismo, así que no te faltarán opciones donde dormir: campings, cabañas, guesthouses y hoteles de gama media y alta. Eso sí, es importante recordar que la acampada libre está prohibida en casi todo el país, así que nada de dormir “donde caiga” con la camper.

Campings cerca de la garganta de Almannagjá

Si viajas en campervan o autocaravana, estás de suerte: hay varios campings bien situados y con servicios decentes en el entorno de Þingvellir.

  • Þingvellir Nyrðri Leirar (Leirar Campsite)
    Es el camping oficial del parque, a unos 2 km de Almannagjá y muy cerca del centro de visitantes. Abre todo el año y dispone de parcelas para campers, aseos, duchas (en invierno pueden no funcionar si hace demasiado frío), zona de cocina exterior y electricidad limitada, principalmente en verano. No se suele reservar con antelación y casi siempre hay hueco.
  • Camping de Laugarvatn
    Está a unos 30 km de Almannagjá, junto al lago Laugarvatn y muy cerca del balneario Laugarvatn Fontana. Abre de junio a septiembre y ofrece parcelas, duchas, baños, puntos de electricidad, wifi, fregaderos y lavadora. Los huéspedes tienen descuento en el restaurante Vinastræti, justo al otro lado de la carretera.
  • Camping Úlfljótsvatn
    A unos 30 km también, a orillas del lago Úlfljótsvatn. Es uno de los campings más grandes del país, con capacidad para miles de personas. Tiene duchas, aseos, electricidad, zonas de barbacoa, parque infantil y tienda con productos básicos. Es perfecto para familias y grupos que quieran practicar actividades al aire libre como pesca, canoa, fútbol o disc golf.
  • Camping de Geysir
    A unos 58 km de Almannagjá, pegado al área geotérmica de Geysir. Ideal si quieres dormir prácticamente al lado de Strokkur y estar temprano en los géiseres. Dispone de parcelas en césped, duchas, aseos, electricidad, wifi y lavadora. Suele llenarse mucho en verano, así que conviene llegar con margen.

Otros alojamientos recomendables en la zona

Si prefieres dormir en cama y con más comodidades, la región del Círculo Dorado ofrece varias opciones interesantes bastante cerca de Þingvellir.

  • ION Adventure Hotel: ubicado al borde del parque, con vistas al lago Þingvallavatn y campos de lava. Es un hotel moderno, de diseño minimalista, con piscina geotérmica, spa y un restaurante que trabaja producto local. Muy buena base si quieres algo especial y cómodo.
  • Heradsskolinn Historic Guesthouse (Laugarvatn): antigua escuela reconvertida en guesthouse con encanto. Ofrece habitaciones privadas y compartidas, una cafetería acogedora y una ubicación perfecta entre Þingvellir, Geysir y Gullfoss.
  • Hotel Geysir: frente al área geotérmica de Geysir, ideal si quieres combinar Þingvellir con Geysir y Gullfoss y estar muy cerca de los géiseres. Habitaciones cómodas y varios restaurantes con diferentes estilos.
  • Cabañas y casas rurales: hay numerosas cabañas de alquiler privado alrededor del parque y el lago, algunas con jacuzzi exterior y sauna. Son una opción fantástica si viajas en grupo o pareja y buscas tranquilidad y cielos oscuros para ver auroras en invierno.

Otros lugares imprescindibles cerca de Almannagjá (Círculo Dorado)

Visitar Almannagjá y Þingvellir suele ser solo una parte de un día completo por el Círculo Dorado, que incluye varias de las atracciones más famosas del sur de Islandia.

Área geotérmica de Geysir (Haukadalur)

A unos 60 km al este de Þingvellir se encuentra el valle de Haukadalur, conocido por sus fuentes termales activas. Aquí está Strokkur, un géiser que hace erupción cada 5-10 minutos lanzando chorros de agua hirviendo hasta 20-30 metros de altura, además del histórico Gran Geysir, casi inactivo hoy pero que dio nombre a todos los géiseres del mundo.

Cascada Gullfoss

Un poco más al este aún, en el río Hvítá, se encuentra Gullfoss, la “cascada dorada”. Es una impresionante catarata de dos niveles con un salto total de 32 metros que cae en un cañón profundo. En días soleados, la bruma de la cascada crea arcoíris espectaculares. Hay senderos y miradores tanto desde arriba como muy cerca del agua.

Laugarvatn Fontana

De camino entre Þingvellir y Geysir está el balneario termal Laugarvatn Fontana, a orillas del lago Laugarvatn. Cuenta con varias piscinas exteriores de distintas temperaturas, baños de vapor calentados de forma natural por respiraderos geotérmicos y acceso directo al lago para darse un chapuzón frío.

Una de las experiencias curiosas es ver cómo preparan el pan de centeno horneado bajo tierra con calor geotérmico, que luego puedes degustar calentito con mantequilla.

Cráter Kerið

En la parte sur del Círculo Dorado, el cráter Kerið permite asomarse a un cono volcánico formado hace unos 3.000 años. Sus laderas de tonos rojos y negros contrastan con el agua azul verdosa del lago que llena la caldera. Puedes rodear el borde y también bajar hasta la orilla por un sendero sencillo.

Cascada Bruarfoss

Menos conocida que Gullfoss, Bruarfoss es una cascada de tamaño modesto pero de un azul turquesa intensísimo. Se llega tras una caminata de unos 3 km ida desde el aparcamiento, atravesando puentes y pequeños riachuelos. Suele estar mucho menos concurrida que otros puntos del Círculo Dorado.

Secret Lagoon (Gamla Laugin)

En la localidad de Flúðir, a unos 60 km al sureste de Þingvellir, está la Secret Lagoon, considerada la piscina termal más antigua de Islandia. Mantiene un ambiente rústico y relajado, rodeada de pequeñas fumarolas y manantiales calientes. El agua se mantiene entre 38 y 40 °C durante todo el año.

Información práctica: horarios, precios y duración de la visita

El acceso al Parque Nacional de Þingvellir es gratuito y está abierto las 24 horas del día, todos los días del año. Lo único que se cobra es el aparcamiento en las franjas horarias habilitadas.

El Centro de Visitantes de Hakid suele abrir de 9:00 a 18:00 en invierno y de 9:00 a 18:00 o 19:00 en la temporada de verano, aunque los horarios pueden variar en fechas señaladas como Navidad y Año Nuevo. Allí tienes baños, una pequeña tienda, cafetería, mapas y una exposición interactiva sobre geología e historia del parque con entrada de pago moderada.

En cuanto al tiempo necesario, la mayoría de viajeros destinan:

  • Entre 90 minutos y 2 horas para una visita rápida a Hakid, el mirador, un paseo corto por Almannagjá y una parada en Öxarárfoss.
  • Entre 2,5 y 3 horas si quieres explorar con calma la garganta, detenerte en los puntos históricos, acercarte al lago y echar un ojo a la iglesia.
  • 4-5 horas si además vas a hacer snorkel o buceo en Silfra.

Si vas a combinar Þingvellir con Geysir, Gullfoss y alguna parada extra como Kerið o Laugarvatn Fontana, calcula tranquilamente un día entero de ruta por el Círculo Dorado.

Visitar Almannagjá y el Parque Nacional de Þingvellir es una de esas experiencias que se quedan grabadas: caminar entre placas tectónicas, pisar el lugar donde se fundó uno de los parlamentos más antiguos del mundo, asomarse a cascadas y grietas llenas de agua glacial y, si te animas, nadar entre continentes en Silfra. Con la logística clara, el equipo adecuado y algo de margen para improvisar, este rincón de Islandia se convierte en una parada imprescindible en cualquier viaje por la isla del fuego y el hielo.

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