- Madrid reúne monumentos históricos clave: Palacio Real, Plaza Mayor, Puerta del Sol, Catedral de la Almudena y Puerta de Alcalá.
- El eje Prado–Recoletos–Retiro concentra grandes museos como Prado y Reina Sofía, además de fuentes y edificios neoclásicos icónicos.
- Barrios como La Latina, Lavapiés, Malasaña y Chamberí esconden iglesias barrocas, corralas, estaciones fantasma y arquitectura racionalista.
- Fuera del centro destacan parques románticos, templos egipcios, torres vanguardistas y edificios experimentales que completan la experiencia.

Madrid engancha. La mezcla de historia, vida callejera y arquitectura monumental hace que sea una ciudad perfecta para patearla sin prisa, dejándose sorprender en cada esquina. En esta guía vas a encontrar un recorrido muy completo por los monumentos más importantes de la capital, desde los grandes iconos hasta rincones menos conocidos que muchos turistas pasan por alto.
La idea es que puedas usar esta guía de monumentos de Madrid tanto si vienes un par de días como si te apetece explorarlo con calma, barrio a barrio. Verás plazas históricas, antiguas puertas reales, palacios, templos, museos de talla mundial, parques monumentales y hasta gasolineras y estaciones fantasma que se han convertido en auténticas joyas arquitectónicas.
Monumentos imprescindibles en el corazón de Madrid: Sol, Gran Vía y entorno del Palacio Real
El centro histórico de Madrid es el punto de partida ideal para entender la ciudad. Aquí se concentran algunos de los símbolos más reconocibles: plazas llenas de vida, la sede de las campanadas de Nochevieja, el Palacio Real, la catedral y varias de las calles más famosas del país.
Puerta del Sol: kilómetro cero y alma de la ciudad
La Puerta del Sol es probablemente el lugar donde mejor se siente el pulso madrileño. En esta plaza se reúnen varios iconos de la capital: la placa del kilómetro cero desde donde arrancan las carreteras radiales, la estatua del Oso y el Madroño (símbolo de Madrid), la figura ecuestre de Carlos III, la Real Casa de Correos con su famoso reloj de Nochevieja y el cartel de Tío Pepe que tantas veces has visto en la tele.
Más que un monumento concreto, Sol es un conjunto de elementos históricos y cotidianos que la convierten en parada obligada. La antigua función de la plaza como puerta de entrada a la ciudad explica su nombre original, asociado al sol que decoraba esa puerta. Aunque no se puede visitar el interior de la Casa de Correos salvo excepciones puntuales, basta con plantarse en medio de la plaza y girar sobre uno mismo para entender por qué es uno de los puntos más concurridos del país.
Plaza Mayor: escenario histórico y bocata de calamares
A unos pasos de Sol se abre la Plaza Mayor, una gran plaza porticada del siglo XVII que ha servido para casi todo: corridas de toros, mercados, procesiones religiosas, autos de fe e incluso ejecuciones públicas. Hoy el ambiente es mucho más relajado, con terrazas, cafés y soportales llenos de vida.
En ella destacan edificios como la Casa de la Panadería, con sus fachadas decoradas con pinturas alegóricas, y la Casa de la Carnicería. En el centro, la estatua ecuestre de Felipe III recuerda el origen cortesano de este espacio. Es uno de los mejores lugares para tomarse un bocadillo de calamares, un clásico gastronómico madrileño que sabe el doble de bien sentado en uno de sus bordillos o bancos observando el ir y venir de la gente.
Plaza de la Villa, Descalzas Reales y otras joyas del casco antiguo
A muy poca distancia se encuentra la Plaza de la Villa, uno de los rincones con mayor sabor medieval de Madrid. Aquí se concentran tres edificios clave: la Casa y Torre de los Lujanes (siglo XV), la Casa de la Villa (siglo XVII, antiguo ayuntamiento) y la Casa de Cisneros (siglo XVI), formando un conjunto que permite imaginar cómo era la ciudad antes de convertirse en gran capital europea.
Tampoco hay que perderse el Monasterio de las Descalzas Reales, monasterio de clausura del siglo XVI que atesora un impresionante patrimonio artístico en su interior, ni la Basílica Pontificia de San Miguel, un templo del siglo XVIII declarado Monumento Histórico-Artístico, con una fachada curva muy característica. La parroquia de San Sebastián, donde reposan los restos de Lope de Vega, añade un toque literario a este paseo por el Madrid más antiguo.
Palacio Real de Madrid: la residencia oficial más grande de Europa Occidental
El Palacio Real, levantado donde estuvo el antiguo Alcázar destruido por un incendio en 1734, es una de las visitas monumentales más impresionantes de la ciudad. Con una superficie de más de 130.000 metros cuadrados y alrededor de 3.000 estancias, es el palacio real más grande de Europa occidental. Aunque la familia real reside en el palacio de la Zarzuela, este edificio se usa para ceremonias y actos de Estado.
Su arquitectura responde a un barroco sobrio con toques neoclásicos, fruto del trabajo de arquitectos como Filippo Juvara, Juan Bautista Sachetti y Francesco Sabatini. El interior guarda salas espectaculares, colecciones de tapices, relojes, instrumentos musicales y frescos de artistas como Giaquinto. A su alrededor, los Jardines de Sabatini y el Campo del Moro aportan un contrapunto verde y ofrecen vistas fotogénicas del palacio desde distintos ángulos.
Catedral de la Almudena y restos de la muralla árabe
Justo enfrente del Palacio Real se levanta la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, un templo relativamente reciente si se compara con otras catedrales europeas. Su construcción se prolongó durante décadas, hasta finales del siglo XX, y eso explica su mezcla de estilos: fachada neoclásica mirando al palacio, interior neogótico y una cúpula con aire barroco.
Es la primera catedral consagrada por un papa fuera de Roma y su orientación norte-sur se debe a la necesidad de dialogar visualmente con el Palacio Real. En el interior destacan las vidrieras, el colorido de las bóvedas y la cripta neorrománica. Muy cerca, casi escondidos, se conservan los restos de la antigua muralla musulmana del siglo IX, testimonio de la época en la que Madrid (Mayrit) fue una fortaleza islámica.
Puente de Segovia, Teatro Real y otros hitos del entorno
Antes de dejar esta zona conviene acercarse al Puente de Segovia, construido a finales del siglo XVI sobre el río Manzanares. Es uno de los puentes históricos más antiguos de Madrid, de estética renacentista, y ha sido durante siglos una de las principales entradas a la ciudad desde el oeste.
Junto a la Plaza de Oriente, el Teatro Real completa este paisaje monumental. Se trata del principal teatro de ópera madrileño, con orígenes en el siglo XIX y una intensa programación internacional. Su presencia frente al Palacio Real subraya la vocación cortesana y cultural de este entorno.
Gran Vía, calle Alcalá y eje Prado-Retiro: arquitectura monumental y museos de talla mundial
Si el casco antiguo evoca la villa medieval y barroca, el eje que forman la Gran Vía, Alcalá, el paseo del Prado y el Retiro muestra la cara más monumental y moderna de Madrid. Aquí se concentran edificios icónicos, fuentes famosas y algunos de los mejores museos del mundo.
Gran Vía: rascacielos históricos, cines y vida urbana
La Gran Vía es probablemente la calle más famosa de Madrid. Nacida a comienzos del siglo XX como gran arteria moderna, está jalonada de edificios que se han convertido en símbolos. Uno de los más reconocibles es el Edificio Carrión o Capitol, con su curva característica y el luminoso de Schweppes dominando la plaza del Callao. Declarado Bien de Interés Cultural, resume el espíritu cinematográfico de la zona, rodeada de cines históricos como los Cines Callao y edificios como el Palacio de la Prensa.
Otro clásico de esta avenida es el Edificio Telefónica, construido entre 1926 y 1929 y considerado uno de los primeros rascacielos de Europa. Su silueta marcó el skyline madrileño durante décadas. También llama la atención el Real Oratorio del Caballero de Gracia, con su fachada neoclásica ganando protagonismo en plena Gran Vía gracias a la remodelación del siglo XX.
Edificio Metrópolis, Círculo de Bellas Artes y Banco Español de Crédito
En la confluencia de Gran Vía con la calle Alcalá se alza el Edificio Metrópolis, uno de los más fotogénicos de Madrid. Construido a principios del siglo XX, destaca por su cúpula negra rematada por una escultura dorada y por la profusa decoración de su fachada. De noche, iluminado, se convierte en una de las postales más elegantes de la ciudad.
Muy cerca se encuentra el Círculo de Bellas Artes, un edificio de 1919 que además de su actividad cultural presume de una de las mejores azoteas panorámicas de Madrid. En el entorno también se sitúa el antiguo edificio del Banco Español de Crédito (hoy hotel de lujo), levantado a finales del XIX, que conserva su porte señorial frente a la Puerta del Sol.
Puerta de Alcalá, fuente de Cibeles y eje Prado-Recoletos
Siguiendo Alcalá hacia el este se llega a la Puerta de Alcalá, uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid y antigua puerta real de entrada a la ciudad. Mandada construir por Carlos III y diseñada por Francesco Sabatini en el siglo XVIII, está hecha en piedra de granito y presenta cinco arcos decorados con esculturas y relieves. No es difícil encontrar en su superficie marcas de bala de la Guerra Civil si te fijas de cerca.
A pocos pasos, la plaza y fuente de Cibeles forman otro de los grandes iconos de la capital. La escultura de la diosa Cibeles sobre un carro tirado por leones es uno de los mejores ejemplos del neoclasicismo madrileño. A su alrededor se levantan el Palacio de Cibeles (actual ayuntamiento y mirador espectacular), el Palacio de Linares, el Palacio de Buenavista y la sede del Banco de España. Muy cerca, la fuente de Neptuno sirve de centro de celebraciones para la afición del Atlético de Madrid, creando un curioso diálogo futbolero entre ambas fuentes hermanas.
En este mismo eje se sitúa la Biblioteca Nacional de España, un mastodonte cultural de finales del siglo XIX que custodia más de 30 millones de documentos y comparte edificio con el Museo Arqueológico Nacional. Las Torres de Colón, con su peculiar estructura que recuerda a un enchufe gigante, y el Museo de Escultura al Aire Libre bajo el puente de Enrique de la Mata Gorostiza completan esta zona repleta de arquitectura singular.
Museo del Prado, Reina Sofía, Thyssen y CaixaForum: el triángulo (y algo más) del arte
Madrid presume con razón de su “triángulo de oro del arte”, formado por el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza, a los que se suman centros como CaixaForum o el Museo Naval. El Prado, inaugurado en 1819 en un edificio de Juan de Villanueva, alberga la mayor colección de pintura europea de los siglos XVI al XIX, con obras maestras de Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, El Greco o El Bosco.
El Museo Reina Sofía, instalado en el antiguo Hospital General y ampliado con una arquitectura contemporánea muy reconocible, está dedicado al arte del siglo XX y contemporáneo. Aquí se expone el Guernica de Picasso, junto a obras de Dalí, Juan Gris y muchos otros. El Thyssen, por su parte, rellena épocas y estilos que complementan a los otros dos, formando un conjunto museístico casi inabarcable en una sola visita.
CaixaForum destaca tanto por sus exposiciones como por su continente: se levantó sobre una antigua central eléctrica, a la que se le dio una segunda vida con una sorprendente intervención arquitectónica en la que parece flotar sobre el suelo, acompañada por un llamativo jardín vertical en una de sus fachadas.
Estación de Atocha, Monumento a las víctimas del 11M y Museo del Ferrocarril
La Estación de Atocha es el principal nodo ferroviario de Madrid, pero también un lugar con gran valor patrimonial. Su nave histórica, con estructura metálica y cubierta de finales del siglo XIX, alberga hoy un jardín tropical interior que sorprende al viajero que desembarca del AVE. En el entorno se encuentra el monumento a las víctimas del 11 de marzo de 2004, un espacio de recuerdo y recogimiento dedicado a las personas fallecidas en los atentados.
No muy lejos, en la antigua estación de Delicias (1880), se ubica el Museo del Ferrocarril, donde se conservan locomotoras y vagones históricos que permiten recorrer la evolución del tren en España, en un edificio que por sí mismo es ya un monumento industrial.
Parque de El Retiro: pulmón verde y museo al aire libre
Aunque se trate de un parque, El Retiro está lleno de elementos monumentales. Antiguo jardín real, hoy es el parque más emblemático de la ciudad, con más de 125 hectáreas y unos 15.000 árboles. Entre sus puntos más destacables se encuentran el Palacio de Cristal (estructura de hierro y cristal del siglo XIX que acoge instalaciones artísticas), el gran estanque donde se puede remar en barca, el monumento a Alfonso XII con su mirador sobre el agua, la Fuente del Ángel Caído, los jardines del Parterre y el Paseo de las Estatuas (oficialmente Paseo de Argentina), flanqueado por esculturas de antiguos monarcas.
El Retiro funciona como remanso de paz en medio del bullicio urbano, pero también como una especie de museo al aire libre donde cada paseo revela fuentes, monumentos, puertas históricas como la de Felipe IV o incluso el Real Observatorio Astronómico, visible desde algunas zonas del parque.
La Latina, Lavapiés y Atocha: tradición, puentes históricos y espacios culturales
Al sur del centro más turístico, los barrios de La Latina y Lavapiés conservan un aire más castizo y popular. Aquí se mezclan iglesias barrocas, puentes centenarios, corralas históricas y centros culturales de vanguardia, generando un contraste muy madrileño.
Iglesias históricas y jardines escondidos en La Latina
Entre las calles empedradas de La Latina se esconde la Iglesia de San Andrés, levantada en el siglo XVII en estilo barroco y considerada una de las más antiguas de Madrid. Su silueta se integra en un barrio conocido también por su ambiente de terrazas y el Rastro dominical.
Muy cerca, el Jardín del Príncipe de Anglona es uno de esos lugares que muchos locales desconocen. Se trata de un jardín nobiliario del siglo XVIII, pequeño pero encantador, que conserva el trazado clásico de los jardines históricos y ofrece un refugio silencioso a pocos metros del bullicio.
Puerta de Toledo, Puente de Toledo y Puente Monumental de Arganzuela
La Puerta de Toledo, terminada en 1827, es otra de las antiguas puertas de acceso a la ciudad. Su estructura de piedra, con arco central flanqueado por vanos menores y coronada por esculturas alegóricas, recuerda el papel defensivo y ceremonial de estas construcciones.
Algo más al sur, el Puente de Toledo cruza el Manzanares con su elegante estilo barroco churrigueresco. Construido en el siglo XVIII por Pedro de Ribera, sus hornacinas con imágenes de San Isidro y Santa María de la Cabeza y su forma curvada lo convierten en uno de los puentes más bellos de la ciudad. A su lado, en pleno parque Madrid Río, el Puente Monumental de Arganzuela, de metal y diseño contemporáneo (2011), crea un interesante diálogo entre tradición y modernidad.
Corrala del Sombrerete, Escuelas Pías y La Casa Encendida
En Lavapiés, barrio multicultural por excelencia, se encuentra la Corrala del Sombrerete, un conjunto de viviendas tradicionales organizado alrededor de un patio interior, declarado Monumento Nacional en 1977. Es una muestra excepcional de la arquitectura popular madrileña de siglos pasados.
Muy cerca, las Escuelas Pías de San Fernando ofrecen un ejemplo espectacular de cómo reciclar un edificio arruinado. Incendiado en 1936 y mantenido en ruinas durante décadas, el conjunto fue reconvertido en biblioteca y centro universitario aprovechando la estructura original, lo que da lugar a un espacio de enorme fuerza visual. La Casa Encendida, centro sociocultural situado en un antiguo edificio bancario de principios del siglo XX, completa el trío de espacios donde se mezclan patrimonio y cultura contemporánea.
El Matadero y la ribera del Manzanares
Ya en la zona de Legazpi, el antiguo Matadero de Madrid es hoy un gran centro cultural y de ocio. Levantado originalmente como complejo industrial para el sacrificio de ganado, está formado por varios pabellones de estilo neomudéjar que se han rehabilitado respetando su estética original. Es uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de la ciudad, con una programación cultural muy potente.
Todo este entorno se integra en Madrid Río, el parque lineal creado tras el soterramiento de la autopista de circunvalación, que ha permitido recuperar el contacto de la ciudad con el río Manzanares y poner en valor puentes históricos, zonas verdes y áreas deportivas.
Plaza de España, Templo de Debod y Moncloa: miradores, rascacielos y un templo egipcio
Hacia el oeste del centro, la zona de Plaza de España y Moncloa combina grandes edificios del siglo XX, un auténtico templo egipcio y varios de los mejores miradores de Madrid.
Plaza de España, rascacielos históricos y homenaje a Cervantes
La Plaza de España está presidida por dos gigantes de la arquitectura madrileña del siglo XX: el Edificio España, de 110 metros de altura y estilo neobarroco, y la Torre de Madrid, con 162 metros, que fue durante años el edificio más alto de la ciudad. Hoy ambos albergan hoteles, viviendas y espacios comerciales, y en la parte alta del Edificio España se encuentra un mirador espectacular, el De Madrid al Cielo Sky Bar.
En el centro de la plaza destaca el monumento a Miguel de Cervantes, con las figuras de Don Quijote y Sancho Panza a sus pies, conformando una de las esculturas más fotografiadas de Madrid. La ubicación, a un paso de la Gran Vía, convierte esta plaza en un cruce perfecto entre literatura, turismo y vida cotidiana.
Templo de Debod y ermita de San Antonio de la Florida
Muy cerca, en el parque del Oeste, se encuentra el Templo de Debod, un genuino templo egipcio del siglo II a. C. trasladado piedra a piedra desde Nubia. Fue un regalo de Egipto a España en agradecimiento por la ayuda prestada en el salvamento de varios templos amenazados por la presa de Asuán. Su estructura de piedra y las inscripciones en relieve lo convierten en uno de los lugares más singulares de Madrid, y su orientación hace que el atardecer aquí sea sencillamente espectacular.
No demasiado lejos se levanta la ermita de San Antonio de la Florida, un pequeño templo neoclásico de finales del siglo XVIII célebre por los frescos de Francisco de Goya que decoran su interior y por albergar la tumba del pintor. Es una visita muy recomendable para quien quiera ver de cerca una de las obras maestras del artista en un espacio reducido y recogido.
Conde Duque, Museo ABC y otros espacios del noroeste céntrico
Siguiendo hacia Moncloa nos encontramos con el Cuartel del Conde-Duque, un gran edificio barroco-churrigueresco del siglo XVIII que ha sido reconvertido en centro cultural con salas de exposiciones, biblioteca y espacios para actividades. Su amplio patio interior acoge a menudo eventos al aire libre.
En la misma área, el Museo ABC del Dibujo y la Ilustración ocupa el antiguo edificio de la primera fábrica de cerveza Mahou, levantado en 1891 y reformado a comienzos del siglo XXI con un lenguaje arquitectónico que mezcla elementos mudéjares y contemporáneos. Es un buen ejemplo de cómo la arquitectura industrial se ha reciclado para usos culturales en la ciudad.
Barrios de Alonso Martínez, Chueca, Malasaña y Chamberí: joyas modernistas, corralas y arquitectura singular
Más allá de las rutas turísticas habituales, las zonas de Alonso Martínez, Chueca, Malasaña y Chamberí esconden monumentos y edificios que encantan a los aficionados a la arquitectura. Aquí encontrarás palacios modernistas, iglesias barrocas, frontones históricos y hasta una estación de metro convertida en museo.
Plaza del Dos de Mayo, iglesias barrocas y palacios modernistas
La Plaza del Dos de Mayo es el epicentro del barrio de Malasaña. Creada en el siglo XIX, está presidida por el arco del antiguo cuartel de Monteleón y las esculturas de Daoiz y Velarde, héroes de la insurrección del 2 de mayo de 1808 contra las tropas napoleónicas. Es un lugar ideal para sentarse un rato y empaparse del ambiente alternativo del barrio.
Cerca de allí se encuentra la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, un templo barroco del siglo XVII cuyo interior sorprende por estar completamente cubierto de frescos, desde las paredes hasta la cúpula, creando un efecto envolvente. Otro edificio que llama poderosamente la atención es el Palacio de Longoria, actual sede de la SGAE, una obra modernista de formas curvas y decoración exuberante que rompe con la sobriedad habitual de la arquitectura madrileña.
En la zona también se sitúa el Museo de Historia de Madrid, en el antiguo Hospicio de San Fernando, un imponente edificio barroco con una portada extraordinariamente decorada diseñada por Pedro de Ribera. La parroquia de Santa Bárbara, parte del convento de las Salesas Reales, y teatros históricos como el Infanta Isabel completan esta constelación de edificios significativos.
Gasolinera Gesa, antigua embajada británica y Andén 0 en Chamberí
El distrito de Chamberí guarda algunas de las piezas más curiosas de la arquitectura madrileña. La gasolinera Gesa (antigua Porto Pí) es una obra maestra del racionalismo español, reconstruida en 1996 tras el derribo casi total del original. Su marquesina volada y su diseño limpio la convierten en un monumento inesperado dedicado al automóvil.
La antigua embajada del Reino Unido, con su planta en forma de rosquilla, es otro edificio que no deja indiferente a nadie. Aunque no es de los lugares más citados en las guías tradicionales, su forma y su integración en el entorno la convierten en una visita muy recomendable para los amantes de la arquitectura singular.
También en Chamberí se encuentra Andén 0, la estación fantasma de Chamberí, inaugurada en 1919 y clausurada décadas después. Hoy funciona como museo, conservando la estación prácticamente tal y como era, con su cartelería publicitaria de azulejo, andenes estrechos y ambiente de otra época, mientras la línea 1 sigue pasando por sus vías sin detenerse.
Casa de las Flores, Fundación Giner, Beti Jai, Hospital de Maudes y Museo Geominero
La Casa de las Flores, diseñada en 1931 por Secundino Zuazo, es un conjunto residencial famoso por sus balcones llenos de jardineras y su corredor ajardinado interior. En ella vivió Pablo Neruda durante su etapa madrileña, lo que aumenta su interés literario además del arquitectónico.
La Fundación Francisco Giner de los Ríos ocupa un edificio rehabilitado que se ha convertido en uno de los espacios arquitectónicos más interesantes de la ciudad, combinando estructuras originales con añadidos contemporáneos. El frontón Beti Jai, construido en 1893, es un antiguo frontón de pelota vasca de gran belleza, rescatado del abandono gracias a una rehabilitación reciente.
No muy lejos se alza el Hospital de Maudes, espectacular conjunto de piedra de principios del siglo XX declarado Monumento Nacional, y el Museo Geominero, ubicado en la sede del Instituto Geológico y Minero de España. Este último sorprende por su sala central con galerías, barandillas de hierro y vitrinas repletas de minerales y fósiles, todo ello enmarcado en una arquitectura de 1926 declarada Bien de Interés Cultural.
Monumentos alejados del centro: parques románticos, iglesias singulares y rascacielos contemporáneos
Más allá del anillo más céntrico, Madrid cuenta con una serie de monumentos dispersos que merecen la excursión. Desde parques románticos y ermitas medievales hasta torres futuristas y edificios experimentales, esta periferia monumental muestra otras caras de la ciudad.
Iglesia ortodoxa de la Magdalena y ermita de Santa María la Antigua
En la zona de Pinar del Rey se levanta la iglesia ortodoxa de Santa María Magdalena, templo de la iglesia ortodoxa rusa construido entre 2010 y 2013. Sus cúpulas doradas y su arquitectura tradicional ortodoxa llaman la atención en un entorno claramente urbano, creando un contraste muy fotogénico.
En el barrio de Carabanchel encontramos la ermita de Santa María la Antigua, considerada el templo mudéjar más antiguo de Madrid, datado en el siglo XIII. Sus muros de ladrillo y su torre sencilla nos transportan a un momento en el que la ciudad era todavía una pequeña población en los alrededores de la corte.
Parque de El Capricho, Torres Blancas y el edificio “Corona de Espinas”
El Parque de El Capricho, en la Alameda de Osuna, es el único jardín madrileño plenamente romántico. Creado entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, combina paseos arbolados, templetes, un palacio y elementos curiosos como el llamado puente de Hierro, considerado el puente de este material más antiguo de España (1830). Es un lugar perfecto para disfrutar de un paisaje muy distinto al de los parques más céntricos.
En otra zona de la ciudad, las Torres Blancas se alzan como una de las obras maestras del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza. Pese a su nombre, no son dos torres sino un único edificio de hormigón con formas orgánicas, terrazas curvas y un planteamiento experimental que lo encuadra en la etapa neoexpresionista de la arquitectura madrileña.
El llamado edificio “Corona de Espinas”, sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España y construido en 1967 en la Ciudad Universitaria, es otro de los monumentos más sorprendentes. Su planta circular y la sucesión de puntas en la parte superior le dan ese apodo popular. El interior, organizado en torno a un gran espacio central, es tan espectacular como su fachada.
Torres KIO, obelisco de Calatrava, Las Ventas, el Pirulí y las Cuatro Torres
En la plaza de Castilla se levantan las Torres KIO o Puerta de Europa, dos rascacielos inclinados de 114 metros de altura que flanquean el eje del paseo de la Castellana. Frente a ellas se sitúa el obelisco diseñado por Santiago Calatrava, creando un conjunto que se ha convertido en otro de los puntos icónicos del skyline madrileño.
La plaza de toros de Las Ventas, inaugurada en 1931, es el coso taurino más grande de España y uno de los más importantes del mundo. Su estilo neomudéjar, con ladrillo visto y decoración cerámica, lo convierte en un edificio muy fotogénico aunque no se asista a ningún festejo.
La torre de telecomunicaciones de Torrespaña, conocida popularmente como “el Pirulí”, se eleva con sus 232 metros dominando el horizonte de la zona este. Más al norte, el complejo de las Cuatro Torres Business Area reúne los cuatro rascacielos más altos de la ciudad, superando los 220 metros cada uno. La Torre de Cristal, con 249 m, encabeza el conjunto, seguida muy de cerca por la Torre Cepsa, la Torre PwC y Torre Espacio, que representan la cara más contemporánea y financiera de Madrid.
Madrid es una ciudad que se descubre mejor sin prisas, caminando de plaza en plaza, de museo en museo y de barrio en barrio, dejando que sus monumentos famosos y sus rincones discretos cuenten una historia que mezcla pasado islámico, esplendor cortesano, modernización del siglo XX y arquitectura contemporánea. Ya sea admirando el Guernica en el Reina Sofía, viendo caer el sol tras el Templo de Debod o tomando un chocolate con churros en la Plaza Mayor, cada visita suma nuevas capas a una ciudad que siempre guarda algo más por enseñar.