- Información detallada sobre los permisos de acceso y las navieras para llegar desde Vigo y alrededores.
- Descripción de las cuatro rutas de senderismo principales y las mejores playas del archipiélago.
- Normativa estricta de conservación del Parque Nacional y servicios disponibles para el visitante.
- Opciones de alojamiento en el camping y recomendaciones gastronómicas en la isla.

Si estás planeando una escapada a Galicia, hay un lugar que sencillamente no puede faltar en tu itinerario. Hablo de las Islas Cíes, un rincón donde la naturaleza se ha quedado congelada en el tiempo y ofrece un espectáculo visual que te deja con la boca abierta. Este archipiélago, situado en la ría de Vigo, es mucho más que un conjunto de islas; es un refugio de biodiversidad donde el azul turquesa del agua choca con el blanco puro de la arena.
Organizar un viaje aquí requiere un poco de maña porque no es como ir a cualquier playa. Al ser un espacio protegido, existen normas muy estrictas y un sistema de accesos limitados para evitar que el turismo acabe destrozando el ecosistema. Para que no te pilles los dedos y disfrutes de la experiencia al máximo, hemos preparado este manual detallado con todo lo que necesitas saber, desde dónde aparcar el coche hasta cuál es la mejor ruta para hacer senderismo.
Ubicación y cómo llegar al archipiélago
Estas joyas gallegas se encuentran en el municipio de Vigo, a unos 15,5 kilómetros de la ciudad. El trayecto en barco suele durar unos 45 minutos aproximadamente. El archipiélago se compone de tres islas: la del Sur (San Martiño), la del Medio (del Faro) y la del Norte (Monteagudo). Lo más común es visitar estas dos últimas, ya que son las que cuentan con transporte regular.
Para llegar, la opción más habitual es el ferry. Tienes varias compañías autorizadas dependiendo de tu punto de partida. Por ejemplo, Mar de Ons opera desde Vigo, Baiona, Sanxenxo, Portonovo y Cangas. Si prefieres otras opciones, la Naviera Nabia llega desde Vigo, Cangas, Baiona, Moaña y A Pobra Do Caramiñal. También están la Naviera de las Rías Gallegas (Vigo y Cangas), Cruceros do Ulla (solo Portonovo), Cruceros Rías Baixas (Vigo) y Bahía Sub (O Grove).
Un detalle fundamental es la autorización de la Xunta de Galicia. Si no la tienes, no te dejan subir al barco. En temporada alta (Semana Santa y del 15 de mayo al 15 de septiembre), es obligatorio solicitarla online con hasta 90 días de antelación. Si contratas el viaje a través de algunos touroperadores como Civitatis, ellos suelen gestionar este trámite por ti, lo cual te quita un peso de encima.
Si eres más aventurero y tienes embarcación privada, puedes ir, pero necesitas permisos específicos de navegación y fondeo. Esta es la única manera de visitar la Isla de San Martiño, que no recibe ferries regulares. Los precios de los billetes suelen rondar entre los 23 y 33 euros, variando según la temporada y la empresa.
Logística: Aparcamientos y qué llevar en la maleta
Si vas en coche, el estrés de aparcar puede arruinarte la mañana. En Vigo, el parking PARKIA en la Rúa da Ribeira do Berbés es una apuesta segura por ser céntrico y vigilado. En Cangas, el puerto tiene un parking gratuito muy cómodo, aunque vuela en verano. En Baiona, también destaca el PARKIA de Aparcadoiro A Palma. Si sales de Sanxenxo, el Parking Nauta es el más popular, mientras que en Combarro el Puerto Deportivo es la opción más fiable.
En cuanto al equipaje, no te pases de frenada pero no olvides lo básico. Aunque vayas en agosto, lleva una chaqueta o un cortavientos, porque el viento en el ferry puede ser gélido. Para caminar, olvídate de las chanclas; usa calzado deportivo cómodo. No olvides la crema solar, agua en abundancia (ya que las fuentes de la isla no siempre son potables) y una gorra.
Un punto crítico es la basura. En las Cíes no hay papeleras. Todo lo que lleves contigo debe volver al puerto de origen. Te recomendamos llevar una bolsa reutilizable para recoger hasta el último envoltorio. Por último, deja el dron en casa, ya que está prohibido volarlos para no molestar a la fauna.
Normas del Parque Nacional y servicios
El respeto al medio ambiente es sagrado aquí. Está terminantemente prohibido alimentar a los animales, arrancar plantas o encender cualquier tipo de fuego. Tampoco se permite el acceso con animales domésticos (salvo perros lazarillos) ni el uso de bicicletas o vehículos a motor, excepto sillas de ruedas manuales.
Sobre los servicios, ten en cuenta que no hay un centro sanitario permanente, aunque en verano hay una caseta de la Cruz Roja junto a la Playa de Rodas. Los aseos públicos se encuentran en la Isla del Faro, cerca del camping. Para comer, existen áreas recreativas habilitadas con bancos y mesas donde puedes hacer un picnic tranquilo.
Rutas de senderismo: Explorando la isla a pie
Caminar por las Cíes es la mejor forma de conocerlas. Hay cuatro rutas principales, todas bien señalizadas y aptas para gente que no sea precisamente experta en montaña.
- Ruta del Faro de Cíes: Es la más emblemática y exigente. Tiene unos 7,5 km y te lleva hasta el Faro de Cíes. Pasarás por el Lago dos Nenos y el Centro de Interpretación. Las vistas panorámicas desde arriba son sencillamente brutales.
- Ruta del Alto do Príncipe: Con solo 3,5 km, es la más corta. Te ofrece el contraste perfecto entre la cara suave de la isla y la cara abrupta de los acantilados. La Silla de la Reina es la parada obligatoria aquí.
- Ruta del Faro da Porta: Un recorrido de 5,2 km que bordea la costa sur. Es menos transitada y te permite ver la Isla de San Martiño y los restos del Castro das Hortas.
- Ruta del Faro do Peito: Recorre 5,6 km y es ideal para observar el archipiélago de Ons a lo lejos. Pasa por zonas arboladas y el Observatorio de Aves.
Playas y actividades acuáticas
Si lo tuyo es la arena, la Playa de Rodas es el sitio donde tienes que estar. Es famosa mundialmente por su arena blanca y sus aguas cristalinas que, bajo el sol del mediodía, parecen sacadas del Caribe. Si buscas algo más tranquilo, la Playa de Nosa Señora tiene un encanto especial, aunque es más pequeña y rocosa. Te recomendamos echar un vistazo a otras de las playas de colores más impresionantes del mundo para comparar este paraíso.
Para los que prefieren el agua, el snorkel es una actividad muy recomendada en las playas de Nosa Señora y Figueiras. Si quieres algo más profesional como el buceo, recuerda que necesitas un permiso especial. También existen rutas en kayak guiadas que son una forma fantástica de ver los acilados desde el mar.
Gastronomía y alojamiento
En cuanto a la comida, las opciones son limitadas. El Restaurante Rodas es la opción más directa al estar frente al muelle, ofreciendo platos típicos como pulpo o zamburiñas. También está el restaurante del camping, donde puedes picar algo más sencillo. Si prefieres el plan picnic, recuerda usar las zonas de descanso habilitadas.
Para dormir, la única opción legal es el camping de la Isla del Faro. Puedes llevar tu propia tienda o alquilar una allí. Es una experiencia increíble despertar en la isla, pero recuerda que en temporada alta suelen pedir una reserva mínima de dos noches. Si prefieres la comodidad de una cama, lo ideal es alojarse en hoteles de Vigo, como el Oca Ipanema, y viajar diariamente en ferry.
Naturaleza, Flora y Fauna
El archipiélago es un santuario. Lo más destacado es la colonia de gaviotas patiamarillas, que es la más grande del mundo. También podrás encontrar el cormorán moñudo, una ave en peligro de extinción muy especializada en la pesca submarina. En el terreno, destacan plantas endémicas como la Herba de Namorar y la Camariña.
El ecosistema marino es igualmente rico, con bosques de algas pardas y una gran variedad de moluscos y crustáceos. Es común avistar delfines y tortugas marinas en las aguas que rodean las islas, lo que convierte a la zona en un lugar idílico para los amantes de la fotografía de naturaleza.
Un poco de historia
Desde la prehistoria, las islas han sido refugio y puesto de vigilancia. Los romanos las llamaron las Islas Siccas y hay leyendas que cuentan que Julio César intentó rendir a los guerreros celtas refugiados aquí. Más tarde, entre el siglo IX y el XVI, fueron territorio de monjes benedictinos y franciscanos, quienes fundaron monasterios que hoy son solo vestigios.
Hasta mediados del siglo XX, algunas familias vivieron en las islas dedicándose a la pesca y la salazón. Hoy en día, el Gobierno Autonómico gestiona el espacio para asegurar que el turismo responsable no degrade este paraíso. El resultado es un destino que combina historia, leyenda y una naturaleza salvaje que te hace sentir pequeño ante la inmensidad del Atlántico.
Visitando este archipiélago te sumerges en un entorno donde la tranquilidad y el respeto por el medio ambiente son la prioridad. Desde el esfuerzo de subir al Faro de Cíes hasta la relajación de un baño en la Playa de Rodas, todo está diseñado para reconectar con lo natural. Planificando bien los permisos, eligiendo la ruta adecuada y cuidando que no quede ni un papel en el suelo, cualquier persona puede disfrutar de este tesoro gallego que sigue siendo, sin duda, uno de los lugares más mágicos de España.