- Seljalandsfoss es una de las cascadas más icónicas de Islandia, fácilmente accesible desde la Ring Road y visitable todo el año.
- Permite caminar por detrás del salto de agua en verano, ofreciendo una experiencia única y fotografías espectaculares.
- En los alrededores destacan cascadas como Gljúfrabúi y Skógafoss, así como la playa de Reynisfjara y otros paisajes de la Costa Sur.
- Es clave llevar ropa impermeable, buen calzado y planificar bien la época y el momento del día para evitar aglomeraciones y problemas de seguridad.

Imagínate delante de un salto de agua de casi 60 metros, rodeado de un anfiteatro de roca cubierto de musgo verde y con el rugido del agua retumbando en el pecho. Un sendero estrecho, húmedo y algo resbaladizo te invita a pasar por detrás de la cortina de agua, empaparte de rocío y ver el paisaje enmarcado por la cascada. Ese lugar de postal existe y tiene nombre propio: Seljalandsfoss.
Situada en la Costa Sur de Islandia, a pie de la célebre Ring Road, Seljalandsfoss se ha ganado a pulso su fama. Es una parada fija en prácticamente todos los tours de la zona y uno de los rincones que más se repiten en fotos, videoclips y documentales. Aun así, si madrugas o vas a última hora del día, es muy fácil encontrar momentos de relativa calma para disfrutarla casi en silencio.
Qué es la cascada Seljalandsfoss y por qué es tan especial
Seljalandsfoss es una cascada de unos 60-65 metros de altura, alimentada por el río Seljalandsá, que desciende directamente desde el glaciar-volcán Eyjafjallajökull. El agua se precipita desde un antiguo acantilado costero, creando una caída estrecha pero muy elegante que cae en vertical sobre una poza alargada.
Lo que la hace realmente diferente es que detrás de la cortina de agua hay una cueva abierta, una especie de bóveda natural excavada por miles de años de erosión. Gracias a esto se habilitó un sendero que permite rodear la cascada y colocarse literalmente detrás del velo de agua, algo muy poco habitual incluso en un país con más de 10.000 cascadas.
El entorno es especialmente fotogénico: paredes tapizadas de musgo, llanuras que se abren hacia el mar y, en días claros, vistas lejanas de la costa sur. En verano, la hierba es de un verde intenso y suelen aparecer flores silvestres; en invierno, el paisaje se vuelve blanco y la cascada se rodea de carámbanos y hielo.
Seljalandsfoss es también uno de los símbolos de la naturaleza islandesa en la cultura popular. Aparece en el videoclip “I’ll Show You” de Justin Bieber y ha sido escenario de programas como “The Amazing Race”. Esa exposición mediática ha disparado su fama, pero la experiencia en directo sigue mereciendo mucho la pena.

Geología, origen y entorno de Seljalandsfoss
El agua de Seljalandsfoss procede del deshielo del glaciar Eyjafjallajökull, el famoso volcán cubierto de hielo cuya erupción en 2010 paralizó el tráfico aéreo en Europa. El río Seljalandsá canaliza ese deshielo y, al llegar al borde de las antiguas costas islandesas, se desploma formando la cascada.
Hace miles de años, el acantilado desde el que cae Seljalandsfoss era literalmente la línea de costa. Con el tiempo, los cambios en el nivel del mar y la elevación de la isla dejaron una llanura entre esos acantilados y el océano Atlántico. Hoy, desde la base de la cascada, se puede ver esa amplia llanura que se extiende hasta el mar.
La roca del acantilado es de origen volcánico, relativamente blanda en algunas capas, lo que ha permitido que la erosión del agua excavara la cueva que hay detrás. Ese hueco natural, amplio y alto, hace posible rodear la cascada sin pasar completamente pegado a la pared, aunque el espacio sigue siendo estrecho en algunos tramos y el suelo está muy resbaladizo.
Debido a la popularidad de Seljalandsfoss, en 2001 se instalaron focos en los laterales para iluminar la cortina de agua al anochecer, especialmente cuando no hay sol de medianoche. El efecto es muy vistoso en las noches oscuras de otoño e invierno, con la cascada brillando en mitad de un paisaje casi negro.
Conviene tener en cuenta que, como en toda zona de paredes rocosas y cuevas naturales, existe un cierto riesgo de pequeñas caídas de rocas desde lo alto del techo. No es algo frecuente ni motivo para alarmarse, pero sí una razón más para no salirse de los caminos acondicionados.
Ubicación de Seljalandsfoss y cómo llegar desde Reikiavik
Seljalandsfoss se encuentra en la Costa Sur de Islandia, a unos 120-130 kilómetros de Reikiavik, muy cerca de la carretera de circunvalación N1 (Ring Road). Está entre Selfoss/Hella y Skógar/Vík, por lo que suele ser una de las primeras grandes paradas en cualquier ruta hacia el este.

Llegar en coche o autocaravana
La forma más práctica es alquilar coche o camper y conducir por tu cuenta. Desde Reikiavik, el trayecto dura aproximadamente entre 1 hora y 45 minutos y 2 horas, según el tráfico y el tiempo que dediques a parar por el camino.
- Ruta básica: sal de Reikiavik por la Ruta 1 hacia el este, pasa por Selfoss y Hella, y continúa en dirección a Vík.
- Desvío final: unos 25 minutos después de Hella, empezarás a ver la cascada a lo lejos a la izquierda. Hay un desvío señalizado hacia la carretera 249; toma esa salida y en menos de un kilómetro llegarás al aparcamiento.
- Coordenadas aproximadas: 63.6156° N, 19.9886° O, justo al norte de la Ring Road.
Si viajas desde otros puntos turísticos, el acceso también es sencillo. Desde el área del Círculo Dorado (por ejemplo, Gullfoss) se suele conducir por la Ruta 35 y la 30 hacia el sur hasta enlazar con la Ring Road, para después girar hacia el este hasta el desvío a Seljalandsfoss.
Tours y excursiones organizadas
Para quienes prefieren olvidarse de conducir, hay numerosos tours guiados que incluyen Seljalandsfoss. Lo más habitual es visitar la cascada en excursiones de un día por la Costa Sur, combinándola con Skógafoss, la playa de arena negra de Reynisfjara y el pueblo de Vík.
En itinerarios más largos, Seljalandsfoss suele estar incluida en tours de varios días por la Ring Road, en paquetes invernales orientados a ver auroras boreales o en rutas centradas en cascadas y glaciares del sur de Islandia.
Transporte público
El transporte público en las zonas rurales de Islandia es muy limitado y actualmente no hay una línea regular de autobús que pare directamente en Seljalandsfoss. Si no quieres alquilar coche, la alternativa realista es reservar alguna excursión organizada.
Aparcamiento y servicios en Seljalandsfoss
La zona cuenta con un aparcamiento amplio muy cerca de la cascada. Desde las plazas hasta la base del salto apenas hay unos minutos a pie por un sendero ancho y sencillo.
El estacionamiento es de pago. Las tarifas pueden variar con el tiempo, pero se sitúan aproximadamente en 700-1000 ISK por vehículo ligero (unos 5-7 €), con un precio superior para autobuses turísticos. El ticket suele ser válido para todo el día e incluye también la visita a la vecina Gljúfrabúi.
Para abonar el aparcamiento, lo habitual es pagar en las máquinas o mediante código QR que encontrarás en los carteles informativos. Es importante dejar el justificante visible en el parabrisas o seguir las instrucciones del sistema de pago digital que esté en uso en ese momento.
Aunque no existe un gran centro de visitantes, sí hay servicios básicos muy cómodos para los viajeros: baños públicos, una pequeña tienda de recuerdos y, según la temporada, una cafetería o food trucks donde comprar bebidas calientes, snacks, dulces y bocadillos.
Si viajas en autocaravana, encontrarás también un camping próximo a Seljalandsfoss, además de varios campings bien equipados en la zona de Skógar, Fljótshlíð y alrededores, con duchas, agua caliente y otros servicios.
Mejor época del año y mejor momento del día para visitar Seljalandsfoss
La gran ventaja de esta cascada es que se puede visitar durante todo el año. Sin embargo, las condiciones del entorno y la experiencia cambian según la estación, así que merece la pena decidir cuándo ir en función de lo que busques.
Verano (junio-agosto)
En verano, la zona está en su máximo esplendor. La vegetación luce de un verde brillante, los días son larguísimos y la temperatura, aunque fresca, es bastante suave.
- El sendero que pasa por detrás de la cascada suele estar completamente abierto y en mejor estado.
- Con el sol alto, es frecuente ver arcoíris formados por la neblina del agua, perfectos para fotos.
- Las horas de luz rozan las 24 en junio, así que puedes visitar la cascada muy tarde y seguir teniéndolo todo bastante claro y sin multitudes.
- La contrapartida es que es la época con más visitantes, especialmente entre media mañana y media tarde, cuando llegan los autobuses de excursiones.
Otoño (septiembre-octubre)
El otoño ofrece una versión más tranquila de Seljalandsfoss. Los colores del paisaje empiezan a virar a tonos dorados y ocres, las temperaturas bajan ligeramente y la afluencia de turistas se reduce.
- El caudal de la cascada sigue siendo considerable gracias a las lluvias.
- Hay más posibilidades de tener el cielo dramático típico de Islandia, ideal para fotografía.
- Con algo de suerte y cielos despejados, ya se pueden ver auroras boreales de noche.
- El sendero trasero puede empezar a volverse más resbaladizo, sobre todo a finales de temporada.
Invierno (noviembre-marzo)
Visitar Seljalandsfoss en invierno es una experiencia muy distinta. El entorno se cubre de nieve y hielo, y la cascada se rodea de grandes estalactitas y columnas de hielo, aunque el agua sigue fluyendo.
- El sendero que pasa por detrás suele permanecer cerrado o extremadamente peligroso por el hielo, de modo que la visita se hace desde la parte frontal y los laterales.
- Las horas de luz son escasas (4-6 en diciembre), por lo que hay que organizar bien el horario para verla de día.
- Las carreteras pueden estar heladas o con nieve, así que se recomienda conducir un vehículo 4×4 y revisar cada día el estado de las carreteras y la previsión meteorológica.
- La gran ventaja es que encontrarás mucha menos gente y una atmósfera muy tranquila, con la posibilidad de ver la cascada iluminada por la noche y, en noches despejadas, auroras sobre el acantilado.
Primavera (abril-mayo)
En primavera el paisaje despierta poco a poco. El deshielo alimenta el caudal de la cascada y empiezan a aparecer zonas verdes y flores tempranas.
- Es una época con menos turistas y precios algo más bajos en alojamientos.
- El acceso por detrás suele reabrirse hacia mediados o finales de primavera, según el año.
- El clima es impredecible: es fácil pasar de sol a lluvia o nieve ligera en cuestión de minutos.
Mejor momento del día
Independientemente de la estación, las mejores franjas horarias para evitar aglomeraciones son primera hora de la mañana y última de la tarde.
- Antes de las 9:00 (aprox.) es cuando más opciones tendrás de ver la cascada casi en soledad.
- Al atardecer, la luz suele ser más suave, ideal para fotografía y para captar la cascada con el sol bajando hacia el horizonte.
- En verano, la noche apenas se nota y la zona puede estar prácticamente vacía pasada cierta hora, una oportunidad fantástica para disfrutar de la iluminación artificial sin gente.
Consejos prácticos: seguridad, ropa y equipo recomendable
Aunque el acceso desde el aparcamiento es fácil, Seljalandsfoss no deja de ser un entorno natural muy húmedo y resbaladizo. Ir bien equipado y moverse con sentido común marcará la diferencia entre un paseo agradable y un buen susto.
Calzado y ropa
El elemento más importante es, sin duda, un buen calzado impermeable con suela antideslizante. El camino que rodea la cascada está siempre mojado por la niebla que genera el agua y, en algunos tramos, es estrecho y con rocas pulidas por el paso de la gente.
- En verano, unas botas de senderismo impermeables son más que suficientes.
- En invierno, es muy recomendable usar crampones ligeros o pinchos de hielo que se colocan sobre las botas para ganar agarre.
En cuanto a la ropa, llévate siempre una chaqueta impermeable (y, si puedes, pantalón impermeable). Al pasar por detrás de la cascada lo normal es terminar empapado, como si te hubieras metido en una nube de lluvia.
- Vístete por capas: camiseta técnica o térmica, capa intermedia (forro polar o similar) y capa exterior impermeable.
- Evita el algodón en las capas interiores; si se moja, se seca mal y da sensación de frío.
- Meter un par de calcetines de repuesto en la mochila puede salvarte el día si terminas con los pies calados.
Seguridad en el sendero
El recorrido por detrás de Seljalandsfoss es corto, pero hay que andar con ojo. El suelo está húmedo, a veces embarrado o cubierto de hielo, y hay zonas con piedras sueltas.
- No te salgas del sendero marcado ni cruces barandillas o cuerdas de protección.
- Si viajas con niños, suéltales la mano solo en los tramos más anchos y vigilados.
- Si ves que el sendero está extremadamente resbaladizo o cerrado, respeta las señales y no fuerces la situación.
Protección para cámaras y móviles
Seljalandsfoss es un paraíso para fotógrafos, pero también un enemigo temible para el equipo electrónico. La neblina puede empapar la lente en segundos.
- Lleva una funda impermeable o, al menos, una bolsa plástica resistente para cubrir la cámara o el móvil.
- Ten a mano un paño de microfibra para secar la lente constantemente.
- Un filtro UV o transparente puede proteger el cristal principal de la lente.
- Para fotos creativas: un filtro polarizador ayuda a resaltar arcoíris y a controlar reflejos.
Qué ver y qué hacer en Seljalandsfoss
Aunque mucha gente hace una parada rápida de media hora, la zona ofrece más de lo que parece a primera vista. Si te lo tomas con calma, te puede ocupar tranquilamente una hora o más entre paseo, fotos y pequeñas rutas cercanas.
Caminar detrás de la cascada
Esta es la actividad estrella. El sendero rodea la base de la cascada y se mete en la cueva trasera, desde donde verás el paisaje exterior enmarcado por la cortina de agua. El ruido es ensordecedor y el rocío, constante, así que prepárate para empaparte.
Dependiendo del caudal, puede que tengas que ir pegado a la pared o moverte con cuidado entre piedras mojadas. En los días de lluvia o tras episodios de deshielo intenso, el agua pulverizada alcanza varios metros, por lo que incluso quienes no se atreven a ir por detrás acaban algo mojados si se acercan demasiado a la base.
Gljúfrabúi: la cascada escondida
A unos minutos caminando hacia el norte, siguiendo un sendero sencillo y bien marcado, se encuentra Gljúfrabúi, un salto de unos 40 metros oculto dentro de un cañón estrecho. Muchas personas pasan de largo sin saber que está ahí, y eso le da un aire de lugar secreto.
Para ver la cascada en todo su esplendor, hay que entrar por la garganta, avanzando por un arroyo poco profundo o saltando de roca en roca junto a la orilla. Dentro, sentirás cómo el agua cae prácticamente sobre ti en una especie de cueva abierta hacia el cielo, con las paredes tapizadas de musgo.
Aunque es una cascada más pequeña que Seljalandsfoss, la sensación de estar “encerrado” en el cañón la hace un lugar incluso más impactante para muchos viajeros. Eso sí, aquí las botas impermeables son todavía más imprescindibles.
Otros pequeños saltos y paseos cortos
En los alrededores de Seljalandsfoss hay varios chorros de agua menores que se deslizan por el acantilado, especialmente después de lluvias intensas. Puedes darte un paseo tranquilo por la base de la pared rocosa para descubrirlos sin necesidad de un gran esfuerzo físico.
Si dispones de más tiempo y ganas, la zona ofrece otras caminatas cortas como la garganta de Nauthúsagil, situada algo más al interior siguiendo la carretera 249, con paredes cubiertas de musgo y pequeñas cascadas encajadas en un cañón estrecho.
Atracciones cercanas en la Costa Sur
Seljalandsfoss es solo el comienzo de la fiesta. La Costa Sur de Islandia está repleta de lugares espectaculares que puedes combinar en la misma jornada.
Skógafoss
A unos 25-30 minutos en coche hacia el este por la Ring Road, encontrarás Skógafoss, otra cascada emblemática de Islandia. Tiene una altura similar a Seljalandsfoss, pero es mucho más ancha y potente.
Se puede admirar desde la base, muy cerca de donde rompe el agua, o subir por una larga escalera (más de 500 peldaños) hasta un mirador en la parte alta. Desde ahí parte el famoso sendero de Fimmvörðuháls, que se interna hacia el interior entre decenas de cascadas más pequeñas.
Piscina de Seljavallalaug
A unos 20 minutos al oeste de Seljalandsfoss se encuentra Seljavallalaug, una de las piscinas más antiguas de Islandia, construida en 1923. Está encajada en un valle verde y se alimenta de agua geotermal, aunque no es la piscina más caliente del país.
Para llegar es necesario dejar el coche en un aparcamiento y caminar unos 15-20 minutos por un sendero sencillo que sigue un río entre montañas. Las instalaciones son muy básicas, pero el entorno compensa de sobra.
Centro sobre Eyjafjallajökull
Muy cerca de la carretera principal hay un pequeño centro de visitantes dedicado a la erupción de Eyjafjallajökull de 2010, gestionado por una familia local. Allí podrás ver vídeos y paneles explicativos sobre cómo vivieron la erupción en primera persona y cómo afectó a sus tierras.
Es una parada interesante si te intriga la combinación de glaciares y volcanes y quieres entender mejor cómo se formó el paisaje que estás recorriendo.
Reynisfjara, Dyrhólaey y Vík
Continuando hacia el este llegarás a Reynisfjara, la playa de arena negra más famosa del país, con sus columnas de basalto, los pináculos de Reynisdrangar y un oleaje del Atlántico Norte realmente impresionante.
Muy cerca está la península de Dyrhólaey, un promontorio de roca con un gran arco marino, acantilados espectaculares y, en verano, colonias de frailecillos. Desde sus miradores se obtienen vistas panorámicas de las playas negras y los glaciares de fondo.
El pequeño pueblo de Vík í Mýrdal, con su iglesia de tejado rojo sobre la colina, es un buen punto para alojarse o hacer una pausa, con servicios básicos, restaurantes y tiendas.
Otras experiencias cercanas
Si tienes varios días por la zona, puedes añadir planes como una caminata guiada sobre el glaciar Sólheimajökull, tours en kayak por su laguna, o incluso coger el ferry en Landeyjahöfn hacia las Islas Westman (Vestmannaeyjar), donde te esperan acantilados llenos de aves marinas, museos volcánicos y paisajes costeros de otro nivel.
Alojamiento y campings cerca de Seljalandsfoss
Quedarse a dormir por la zona tiene una ventaja muy clara: podrás visitar la cascada temprano o tarde, esquivando las multitudes que llegan en los tours de día.
Hoteles y lodges
En los alrededores hay opciones para casi todos los gustos. Muy cerca del propio salto se encuentran alojamientos como Seljalandsfoss Horizons Lodges, con vistas abiertas hacia el paisaje rural y la línea de acantilados.
Algo más lejos, a unos 20-30 kilómetros, destaca el Hotel Rangá, un alojamiento de categoría superior muy popular para lunas de miel y escapadas de invierno orientadas a ver auroras boreales. Ofrece más comodidades, restaurante cuidado y ubicación estratégica para explorar la Costa Sur.
Para presupuestos más ajustados, Midgard Base Camp en Hvolsvöllur es una guesthouse y base de aventuras muy valorada, con ambiente viajero, actividades guiadas y acceso a restaurantes y servicios del pueblo.
Campings recomendados
Si viajas en coche + tienda o en autocaravana, la zona ofrece varios campings interesantes a poca distancia de Seljalandsfoss.
- Camping Skógar (junto a Skógafoss): uno de los lugares más icónicos para acampar en Islandia, prácticamente a los pies de la cascada, con baños y duchas de pago.
- Camping Hotel Fljótshlíð (Smáratún): camping tranquilo en una granja, con duchas, zona de cocina y acceso a restaurante y bar.
- Camping Hellishólar: bastante grande, con servicios completos (duchas, lavandería, pequeña tienda), ideal para familias.
- Camping Langbrók: más sencillo y menos concurrido, perfecto si buscas un ambiente más rural y sin demasiados extras.
Ten en cuenta que no está permitido pernoctar en el aparcamiento principal de Seljalandsfoss; debes utilizar alguno de los campings habilitados en la zona.
Visitar Seljalandsfoss en invierno: consejos específicos
Muchos viajeros sueñan con ver Seljalandsfoss envuelta en nieve y hielo. Es una imagen espectacular, pero requiere preparar la visita con algo más de cuidado.
La cascada se encuentra justo al lado de la Ring Road, que se mantiene operativa todo el año, pero en invierno es habitual encontrar tramos con placas de hielo, nieve acumulada y visibilidad reducida por tormentas repentinas.
- Es muy recomendable alquilar un vehículo 4×4 en los meses fríos.
- Consulta cada día las webs oficiales de estado de carreteras y meteorología antes de ponerte en marcha.
- Lleva siempre ropa de abrigo extra, gorro, guantes impermeables y crampones ligeros para caminar cerca de la cascada.
En invierno es prácticamente seguro que no podrás completar el recorrido por detrás de la cascada, ya que tanto el suelo como los escalones pueden estar cubiertos de hielo. Aun así, la vista frontal y lateral con las formaciones heladas es impresionante, y la iluminación nocturna le da un aire casi de cuento.
Preguntas frecuentes sobre la cascada Seljalandsfoss
¿Cuánto tiempo necesito para visitar Seljalandsfoss? La mayoría de la gente pasa entre 30 y 60 minutos, suficiente para acercarse a la base, rodearla por detrás (si está accesible) y hacer fotos. Si añades Gljúfrabúi y un paseo tranquilo por el entorno, puedes estar fácilmente una hora u hora y media.
¿Hay que pagar entrada? El acceso a la cascada en sí es gratuito. Solo se cobra el aparcamiento, que sirve para mantener los senderos, baños y demás infraestructuras. No hay taquilla ni torno de entrada para el salto de agua.
¿Es apta para ir con niños? Sí, pero con cuidado. El sendero desde el parking es sencillo, pero el circuito por detrás de la cascada puede ser resbaladizo y estrecho. Con niños pequeños conviene valorar si hacerlo completo o limitarse a la parte frontal.
¿Se puede visitar con movilidad reducida? La parte delantera de la cascada se ve ya desde el aparcamiento y el camino de acceso es relativamente llano, aunque de grava. Sin embargo, el sendero que rodea la cascada no es accesible para sillas de ruedas o carritos por sus escalones, piedras y tramos estrechos.
¿Merece la pena aunque ya haya visto otras cascadas? Sí. Islandia tiene cascadas para aburrir, pero Seljalandsfoss ofrece una experiencia única al poder situarte detrás del agua. Además, combina a la perfección con otras paradas cercanas como Skógafoss, Reynisfjara o Vík para completar un día redondo por la Costa Sur.
Seljalandsfoss es de esos lugares que se te quedan grabados: el estruendo del agua cayendo, el cuerpo empapado, la luz filtrándose a través de la cortina líquida y el paisaje infinito de la Costa Sur al fondo. Vayas en verano con sol de medianoche o en pleno invierno bajo un cielo de auroras, esta cascada icónica justifica por sí sola una escapada desde Reikiavik y se convierte casi sin querer en uno de los grandes recuerdos de cualquier viaje a Islandia.