Guía Completa del Valle de Reykjadalur: Baños Termales y Senderismo en Islandia

Última actualización: 13 junio 2026
Autor: Isaac
  • El valle de Reykjadalur ofrece un río de aguas termales naturales con temperaturas entre 36°C y 40°C.
  • La ruta de senderismo es sencilla, con una distancia de unos 3,8 km y una duración aproximada de una hora por trayecto.
  • Se encuentra ubicado cerca de Hveragerði, a unos 45 minutos en coche desde Reikiavik.
  • Es un destino accesible durante todo el año, aunque requiere equipo específico como crampones en invierno.

Paisaje de Reykjadalur

Si estás planeando una escapada por la tierra del fuego y el hielo, hay un rincón que sencillamente te vuela la cabeza: el valle de Reykjadalur. Este lugar, cuyo nombre se traduce literalmente como valle humeante, es un espectáculo de la naturaleza donde el vapor brota del suelo en todas direcciones, creando una atmósfera casi surrealista que te hace sentir en otro planeta.

Lo que hace que este sitio sea tan especial es la mezcla de actividad geotérmica intensa y paisajes verdes, ideal para quienes buscan huir del bullicio de los balnearios más comerciales. Es el sitio perfecto para soltar el estrés, olvidarse de todo y dejarse llevar por la corriente de un río que, gracias al magma subterráneo, se mantiene calentito independientemente de si fuera hace un sol radiante o estamos en pleno invierno ártico.

¿Qué es exactamente el río termal de Reykjadalur?

Este valle se sitúa en la zona suroeste de Islandia, integrándose en el sistema volcánico de Hengill. Es un espacio dinámico donde las placas tectónicas se separan lentamente, lo que provoca que el calor del interior de la Tierra esté muy cerca de la superficie. Esto se traduce en la aparición de fumarolas, depósitos de azufre con ese característico olor a huevo podrido y piscinas de barro burbujeante con tonos amarillos, rojos y verdes.

El gran protagonista es el río que atraviesa el valle. A diferencia de las piscinas artificiales, aquí el agua se calienta de forma natural. A medida que avanzas río arriba, la temperatura sube, alcanzando generalmente entre 36°C y 40°C en las zonas habilitadas para el baño. Lo más chulo es que puedes ir moviéndote por la orilla hasta encontrar el punto exacto que te resulte cómodo, creando tu propio spa natural.

Cómo llegar y moverse por la zona

Llegar es bastante sencillo ya que el valle se encuentra muy cerca de la Ring Road (la carretera principal), a unos 45 minutos desde Reikiavik. La opción más recomendable es alquilar un coche o una campervan para tener total libertad, aunque también existen autobuses públicos (como las líneas 51 y 52) que conectan la capital con el pueblo de Hveragerði.

Una vez en Hveragerði, debes dirigirte al aparcamiento señalizado. Es importante saber que el parking es de pago (se puede usar la app Parka o máquinas con tarjeta), aunque en temporada alta puede llenarse tanto que algunos conductores aparcan en el arcén. Desde allí comienza el sendero que te llevará directamente al corazón del valle.

Detalles de la ruta de senderismo

La caminata es, en general, muy accesible y apta para todas las edades, incluidos los niños. El trayecto es de aproximadamente 3,8 kilómetros y suele llevar entre 45 y 60 minutos llegar hasta la zona de baño. El camino es sencillo, aunque tiene algunos tramos empinados y es probable que te encuentres con algún que otro excremento de caballo por el camino.

A lo largo del recorrido, disfrutarás de vistas impresionantes de cañones y cascadas, como la catarata Djúpagilsfoss, que se encuentra a poca distancia del río termal. Es fundamental no salirse del sendero marcado, no solo para proteger la vegetación, que es extremadamente frágil, sino también por seguridad, ya que pisar una zona de agua hirviendo sería un accidente muy serio.

Consejos esenciales para el baño y equipamiento

Para disfrutar a tope de la experiencia, no olvides llevar traje de baño y toalla (preferiblemente de microfibra para que ocupe poco y seque rápido). Ten en cuenta que en el río no hay vestuarios ni duchas; solo existen unos separadores de madera básicos para cambiarse con un mínimo de privacidad. Un truco muy útil es llevar el bañador ya puesto debajo de la ropa para evitar complicaciones al llegar al agua.

En cuanto al resto del equipo, el calzado es sagrado: usa botas de senderismo impermeables y con buen agarre. Si vas en invierno, los crampones y los bastones son imprescindibles debido al hielo. También es recomendable llevar una bolsa de plástico para la ropa mojada y abundante agua, ya que el calor de las termas puede deshidratarte más de lo que crees.

La mejor época para visitarlo

No hay una fecha mala, pero cada estación tiene su aquel. En verano, entre junio y agosto, los días son eternos y el paisaje está lleno de flores y lupinos, aunque es cuando hay más turistas. Si buscas tranquilidad, la primavera o el otoño son opciones estupendas. El invierno es, para muchos, la experiencia más mágica: bañarse en agua caliente mientras estás rodeado de nieve y, con suerte, ver la aurora boreal bailando sobre tu cabeza.

Qué ver y hacer en los alrededores

Si tienes tiempo, no te limites solo al río. El pueblo de Hveragerði es fascinante; allí podrás ver cómo usan la energía geotérmica para cultivar plátanos en invernaderos o incluso probar el pan cocinado bajo la tierra. Para los más activos, el Club de Golf de Hveragerði ofrece una experiencia curiosa donde el vapor sale del suelo cerca de los hoyos.

Si te pica la curiosidad por explorar más, la zona de Hveradalir ofrece una actividad geotérmica aún más intensa. Y si prefieres algo subterráneo, la cueva de lava Raufarhólshellir está a unos 18 kilómetros y permite ver formaciones volcánicas impresionantes bajo tierra.

Opciones de alojamiento

Para los que viajan en camper, existen varios campings en la zona, siendo el de Hveragerði el más cercano. Si prefieres algo más cómodo, los apartamentos boutique INNI o el agroturismo Cora’s House and Horses son opciones fantásticas para sumergirse en el ambiente rural islandés y disfrutar de la hospitalidad local.

El valle de Reykjadalur es un refugio natural que combina la fuerza del vulcanismo con la serenidad de un baño relajante, convirtiéndose en una parada obligatoria para cualquier viajero que quiera conocer la esencia de Islandia. Desde su caminata sencilla y sus paisajes de colores oxididios hasta la sensación térmica del río caliente contrastando con el aire gélido, este destino ofrece una reconexión total con la naturaleza sin necesidad de pagar entradas costosas.