Guía completa de la cueva Raufarholshellir: El túnel de lava de Islandia

Última actualización: 24 junio 2026
Autor: Isaac
  • Tubo de lava de 1.360 metros de largo ubicado a solo 30-40 minutos de Reikiavik.
  • Visitas obligatoriamente guiadas con opciones de tour estándar (1h) o aventura (3-4h).
  • Accesible durante todo el año, destacando sus formaciones de hielo en invierno y colores minerales.
  • Requiere calzado de senderismo y ropa térmica debido a las bajas temperaturas constantes del interior.

Cueva de lava en Islandia

Si estás organizando una escapada por tierras islandesas, hay un rincón subterráneo que no puedes pasar por alto. El túnel de lava de Raufarhólshellir no es solo un agujero en la tierra, sino una ventana directa al corazón volcánico de la isla, permitiéndote caminar por donde antaño fluyó la roca fundida en un espectáculo visualmente impactante.

Lo mejor de todo es que no hace falta ser un experto en espeleología ni tener una condición física de atleta para disfrutarlo. Es una visita sumamente accesible y cómoda, ideal para romper la rutina de cascadas y playas negras, ofreciendo una perspectiva diferente de cómo se moldeó el paisaje que hoy pisamos.

¿Qué es exactamente Raufarhólshellir y cómo se originó?

Interior de tubo de lava

Para entender este lugar, hay que remontarse a hace unos 5.200 años, cuando una erupción del volcán Leitahraun dejó su huella en el suroeste de Islandia. En aquel entonces, la lava avanzó por la zona y, al entrar en contacto con el aire frío, la capa exterior se solidificó rápidamente formando un techo, mientras que el interior seguía fluyendo a temperaturas altísimas.

Cuando la actividad volcánica cesó y el líquido incandescente se drenó ladera abajo, quedó este molde hueco que hoy conocemos como tubo de lava. Con el paso de los milenios, algunos sectores del techo colapsaron, creando lo que hoy llamamos claraboyas naturales, que permiten que la luz del sol bañe ciertas zonas del interior.

En términos de dimensiones, estamos ante la cuarta cueva más larga del país. Con una extensión total de 1.360 metros, el túnel principal cubre unos 900 metros, alcanzando anchuras de hasta 30 metros y alturas que rozan los 10 metros, lo que evita cualquier sensación de agobio.

Planificando la visita: Ubicación y acceso

Acceso a la cueva de lava

Si te hospedas en Reikiavik, llegar es un paseo. La cueva se encuentra a tan solo 30 o 40 minutos en coche desde la capital. La ruta es sencilla: se sigue la carretera principal (la Ring Road o carretera 1) y se toma un pequeño desvío de unos 12 kilómetros hacia la zona de Þrengslin.

La opción más recomendable para moverse es alquilar un coche o una campervan, ya que no existe transporte público que te deje en la puerta. No obstante, si prefieres no conducir, existen tours organizados con traslado que te recogen en tu hotel o en la terminal de autobuses, simplificando la logística al máximo.

Es fundamental tener en cuenta que no se puede explorar la cueva por libre. Por motivos de seguridad y conservación, es obligatorio contratar un guía. Esta medida no es solo para evitar que alguien se pierda, sino para que la experiencia tenga sentido gracias a las explicaciones geológicas sobre los minerales y la historia del lugar.

Opciones de recorrido: Del tour estándar a la aventura

Recorrido guiado subterráneo

Dependiendo de cuánto tiempo tengas y de tu espíritu aventurero, puedes elegir entre distintas modalidades de visita. El tour estándar dura aproximadamente una hora y es el más popular. Recorre la zona acondicionada con pasarelas, lo que lo hace apto para casi todo el mundo, incluyendo familias con niños.

Para quienes buscan algo más intenso, existe el tour de aventura o extremo, con una duración de entre 3 y 4 horas. En esta variante se abandonan los senderos principales para explorar las profundidades más remotas de la cueva. Aquí ya es necesario tener un buen equilibrio y estar en buena forma física, ya que el terreno es accidentado y el límite de edad es de 12 años.

Durante el invierno, algunos operadores ofrecen tours nocturnos que combinan la visita al túnel con la caza de auroras boreales, una mezcla sencillamente mágica. En cualquiera de los casos, el personal te proporcionará el equipo básico: casco con linterna frontal y, si el suelo está resbaladizo, unos crampones ligeros.

¿Qué verás una vez dentro del túnel?

Formaciones rocosas de lava

Al entrar, lo primero que notas es el silencio absoluto y el descenso de la temperatura. El camino está iluminado la perfección para resaltar los colores vibrantes de las paredes. Verás tonos rojizos causados por la oxidación del hierro y amarillos debidos al azufre, creando un caleidoscopio mineral sorprendente.

Si visitas el lugar entre noviembre y abril, te encontrarás con un paisaje transformado. Se forman esculturas de hielo naturales y estalactitas que cuelgan del techo, aportando un contraste gélido a la roca volcánica. Los pozos de nieve que se forman donde el techo se ha derrumbado son especialmente fotogénicos.

Uno de los momentos más intensos del recorrido ocurre cuando el guía apaga todas las luces. Te sumerges en una oscuridad total y absoluta, donde no puedes ver ni tu propia mano frente a la cara. Es una experiencia sensorial sobrecogedora que te hace sentir la verdadera magnitud del subsuelo islandés.

Consejos prácticos y equipamiento recomendado

Ropa adecuada para cuevas

Aunque la visita sea sencilla, no te confíes con la ropa. Dentro de la cueva la temperatura se mantiene fresca durante todo el año, generalmente entre los 2 y 6 grados. Es imprescindible llevar una chaqueta térmica o polar y ropa vestida en capas para no pasar frío, especialmente si eres friolero o viajas en invierno.

En cuanto al calzado, olvídate de las zapatillas urbanas de suela lisa. Lo ideal es usar botas de trekking o calzado cerrado con buena adherencia, ya que aunque haya pasarelas, existen tramos de roca irregular y humedad. No olvides llevar guantes si vas en temporada baja.

Para los que viajan con niños, el tour estándar es una opción estupenda, pero siempre es bueno comprobar las restricciones de edad actuales. Para personas con movilidad muy reducida o claustrofobia severa, podría no ser la actividad más adecuada, aunque el túnel es bastante amplio y aireado en la mayoría de sus tramos.

Raufarhólshellir se presenta como una parada obligatoria para quienes quieran comprender la naturaleza volcánica de Islandia sin alejarse demasiado de la capital. Desde sus paredes multicolores y sus formaciones de hielo invernales hasta la experiencia de oscuridad total, este túnel de lava ofrece un equilibrio perfecto entre accesibilidad y asombro geológico, siendo una alternativa ideal para cualquier época del año.