- Variedad de opciones que van desde cadenas internacionales como KFC o Domino's hasta joyas locales en Reikiavik.
- Alternativas económicas para ahorrar mediante supermercados como Bonus y comida en gasolineras.
- Platos tradicionales imprescindibles como el perrito caliente Pylsur, la sopa de cordero y el Skyr.
- Curiosidades gastronómicas como la sustitución de McDonald's por la cadena local Metro.
Si estás organizando un viaje a la tierra del hielo y el fuego, es muy probable que te haya llegado el aviso de que comer en Islandia puede salir caro. No es un secreto que el coste de vida es elevado, lo que se refleja directamente en la carta de los restaurantes y cafeterías, haciendo que el presupuesto vuele si no se tiene un plan para viajar a Islandia.
Afortunadamente, no todo son cenas de lujo o platos prohibitivos. Existe una escena de comida callejera muy vibrante, especialmente en Reikiavik, donde se mezclan sabores tradicionales con opciones rápidas y modernas que permiten disfrutar de la gastronomía local sin tener que dejar el riñón en cada comida.
Los locales más emblemáticos de Reikiavik
Si buscas algo auténtico y con historia, Hlöllabátar es una parada obligatoria. Desde 1986 preparan unos bocadillos legendarios en el corazón de la capital, destacando su salsa secreta que baña todas sus creaciones. Si vas un fin de semana, prepárate para ver colas caóticas después de las 2 AM, ya que es el refugio favorito de quienes salen de fiesta.
Por otro lado, Pítan es un clásico absoluto que introdujo el pan de pita en Islandia hace más de cuarenta años. Su local tiene un aire setentero muy curioso, decorado con cuadros de los Beatles. Aunque sirven hamburguesas, su especialidad es la pita rellena, siendo la de pollo crujiente con salsa de ajo y bacon una de las opciones más potentes.
Para los amantes de la cultura pop y el hip-hop, 2Guys ofrece una experiencia nostálgica de los años 90. Propiedad de Robbi Kronik, el local está lleno de pósters de leyendas como Wu-Tang Clan. Sus hamburguesas smash, como la «2Pac» con Doritos y jalapeños, son espectaculares, y puedes pasar el rato jugando a los dardos automatizados o al Mortal Kombat original.
Si prefieres algo más reconfortante y tradicional, 101 Reykjavík Street Food es el sitio ideal. Aquí no encontrarás el concepto de «fast food» americano, sino platos típicos como el plokkfiskur (estofado de pescado) o la sopa de cordero con verduras, perfectos para quitarse el frío. Para cerrar con broche de oro, un poco de skyr con arándanos es la elección correcta.
Y hablando de hamburguesas, no puede faltar Hamborgarabúllan, mejor conocido como Tommi’s Burger Joint. Es probablemente el lugar más icónico para comer una hamburguesa de calidad en un ambiente relajado y decorado con vinilos. Su «Oferta del Siglo» es la opción estándar, aunque si quieres subir de nivel, sus hamburguesas de solomillo y costilla valen cada céntimo.
Cadenas internacionales y la curiosa historia de McDonald’s
A pesar de la fuerte identidad local, existen franquicias globales para quienes buscan algo conocido. En Reikiavik y alrededores puedes encontrar Taco Bell, Subway y KFC. Domino’s es especialmente popular, no solo por su presencia masiva con unos 20 locales, sino porque sus ofertas de 2×1 suelen ser un salvavidas para el bolsillo del turista.
Sin embargo, hay un vacío muy famoso: no hay McDonald’s en Islandia. La cadena estuvo presente desde 1993, pero la crisis financiera de 2008 y los brutales impuestos a la importación de carne y cebollas hicieron que los precios se dispararan. El Big Mac se convirtió en el más caro del mundo antes de que la empresa decidiera cerrar todas sus puertas en 2009.
Tras la salida del gigante estadounidense, nació Metro como su sucesor directo. Esta cadena local utiliza ingredientes de origen islandés, lo que permite bajar los costes y ofrecer un menú muy similar al de McDonald’s, incluyendo el Heimsborgari, que es básicamente la versión local del Big Mac. Tienen locales con drive-in y espacios de recreación en Reikiavik y Kópavogur.
Especialidades locales y comida callejera
El snack más famoso del país es, sin duda, el perrito caliente de Bæjarins Beztu Pylsur. Este puesto al aire libre es una institución desde 1939 y ha sido visitado por presidentes y celebridades. Su salchicha es una mezcla de cordero, cerdo y ternera, lo que le da un sabor único y muy distinto al hot dog convencional.
Para quienes buscan sabores más tradicionales en formato rápido, Icelandic Street Food y Lamb Street Food son excelentes opciones. El primero se centra en recetas familiares con sopas de marisco y cordero, mientras que el segundo se especializa en wraps de cordero islandés servidos en pan plano integral, utilizando salsas basadas en skyr.
Si te pilla el hambre paseando cerca de la iglesia Hallgrimskirkja, puedes buscar el camión amarillo de Voffluvagninn para comer unos gofres con chocolate y nata, o el camión rojo de Fish and Chips Vagninn en el puerto, que combina la tradición británica con el fresquísimo bacalao local.
Trucos para ahorrar y comer barato
Para no arruinarse, la estrategia maestra es comprar en los supermercados. La cadena Bonus es la más económica, seguida de Kronan y Netto. Comprar productos básicos, embutidos y el famoso Skyr (yogur proteico muy cremoso) para hacer picnics o desayunos es la forma más eficaz de recortar gastos.
Otra opción muy inteligente es aprovechar las gasolineras. Lugares como las estaciones N1 (con sus locales Netto o Nesti) ofrecen sopas, hamburguesas y albóndigas de pescado (fiskibollur) a precios mucho más razonables que en los restaurantes del centro. Además, recuerda que el almuerzo suele ser más barato que la cena, por lo que es mejor hacer la comida fuerte al mediodía.
Para los vegetarianos y veganos, la oferta es sorprendentemente amplia. Islandia es uno de los países con más población vegana, por lo que sitios como Veganæs o las opciones de falafel de Lamb Street Food aseguran que nadie se quede con hambre. También existen opciones como la hamburguesa vegana de Prikið o la sopa de curry de Salka Valka.
Para complementar la dieta, es recomendable probar el Hákarl (tiburón fermentado) y el Harðfiskur (pescado seco). Aunque el primero tiene un olor a amoníaco bastante fuerte que requiere valor para probarlo, ambos son snacks típicos que puedes encontrar en cualquier supermercado para picar entre horas.
Explorar la isla en coche permite descubrir pequeños locales familiares en pueblos costeros donde la calidad del pescado es insuperable y los precios son más honestos. Combinando las compras en Bonus, las paradas en gasolineras y algún capricho en los puestos de comida callejera de Reikiavik, es totalmente posible disfrutar de la gastronomía islandesa sin que el presupuesto se descontrole.

