Glaciar Malaspina: El gigante de piedemonte de Alaska

Última actualización: 28 septiembre 2026
Autor: Isaac
  • Es el glaciar de piedemonte más extenso de América del Norte, abarcando unos 3.900 km².
  • Su morfología única de bucles y zigzags se debe a avances irregulares del hielo y la acumulación de morrenas.
  • Lleva el nombre del explorador español Alessandro Malaspina, quien recorrió la zona en 1791.

Vista aérea del Glaciar Malaspina en Alaska, destacando su característica forma de abanico y las morrenas serpenteantes en zigzag sobre el hielo.

Si te das un paseo virtual por el sudeste de Alaska, te toparás con una mole de hielo impresionante que deja boquiabierto a cualquiera: el Glaciar Malaspina. No es un glaciar cualquiera, sino que ostenta el título del glaciar de piedemonte más grande de toda América del Norte, extendiéndose como un abanico blanco sobre las tierras bajas.

Lo que hace que este lugar sea tan especial no es solo su tamaño descomunal, sino cómo se ha formado. Se trata de un glaciar compuesto, resultado de la unión de varias lenguas de hielo que bajan de las montañas para desplegarse en la llanura, creando un paisaje que parece sacado de otro planeta y que es un estudio vivo de la glaciología.

Ubicación y dimensiones asombrosas

Representación histórica de las corbetas españolas Atrevida y Descubierta navegando por los fiordos helados de Alaska durante la Expedición Malaspina en el siglo XVIII.

Este gigante helado se encuentra resguardado dentro del Parque Nacional y Reserva Wrangell-San Elías. Para que te hagas una idea de su magnitud, cubre una superficie aproximada de 3.900 kilómetros cuadrados (unos 1.075.409 acres), con una anchura que alcanza los 65 kilómetros y una longitud de 45 kilómetros. Aunque parece una sábana plana, en algunos puntos el hielo llega a tener un espesor de 600 metros, y se estima que su base desciende hasta 300 metros bajo el nivel del mar.

Geográficamente, se sitúa en las coordenadas 59°55′09″N 140°31′59″O. A pesar de que llena gran parte de la planicie costera entre la bahía Icy y la bahía Yakutat, hay un detalle curioso: no llega a tocar el océano. Esto sucede porque una morrena terminal actúa como una especie de muro o presa, impidiendo que se convierta en un glaciar costero y obligando al hielo a acumularse en el centro.

El origen y la dinámica del hielo

Paisaje panorámico de los impresionantes glaciares de Alaska y montañas escarpadas cubiertas de nieve.

El Malaspina no nace de la nada, sino que es el punto de encuentro de varios glaciares de valle. El principal proveedor de hielo es el glaciar Seward, aunque también recibe aportes fundamentales del glaciar Agassiz y otros menores como el Libbey, el Hayden y el Marvine. Esta fusión de corrientes de hielo es lo que le otorga su característica forma de lóbulo.

Si observamos imágenes satelitales, como las del Landsat 5 u 8, se aprecian unas líneas marrones que serpentean por el hielo. Estas son las morrenas, que no son más que rocas y escombros arrastrados por la erosión. Lo más llamativo es su patrón de zigzags y bucles; esto ocurre porque el glaciar no avanza siempre al mismo ritmo, sino que se mueve a golpes o «oleadas». Estos avances bruscos hacen que las morrenas se doblen y se compriman, creando esos dibujos tan peculiares.

La historia detrás del nombre

Toma aérea detallada de los patrones intrincados, grietas y texturas del hielo en un glaciar alaskeno.

El nombre del glaciar es un homenaje al explorador toscano Alessandro Malaspina, quien navegó estas aguas en 1791 al servicio de la Marina española. Malaspina lideró una de las expediciones científicas más ambiciosas de la Ilustración, la Expedición Malaspina-Bustamante, a bordo de las corbetas Atrevida y Descubierta. Estos barcos eran auténticos laboratorios flotantes, equipados con lo último en tecnología astronómica y biológica de la época.

A pesar de su brillantez y de haber cartografiado gran parte de las costas americanas y oceánicas, Malaspina tuvo un final amargo. Al regresar a España, chocó con los intereses políticos de Godoy y el rey Carlos IV. Fue acusado de conspiración y condenado a prisión, pasando años en el castillo de San Antón en Coruña. Murió en el exilio en Italia, con la frustración de no ver publicada su obra cumbre hasta mucho después de su muerte, aunque hoy su nombre permanece inmortalizado en este coloso de hielo alaskeno.

Entorno natural y curiosidades

El paisaje que rodea al glaciar es igualmente fascinante. A sus costados encontramos dos espejos de agua: el lago Oily, situado entre los glaciares Agassiz y Seward, y el lago Malaspina, más hacia el margen sudeste. Además, es interesante saber que los nativos tlingit lo llamaban originalmente Sít’Tlein, que literalmente significa «gran glaciar».

Debido a su valor geológico y paisajístico, el gobierno de Estados Unidos lo nombró Paisaje Natural Nacional en octubre de 1969. Actualmente, el glaciar muestra signos de retroceso, un fenómeno común en muchas zonas del mundo debido al calentamiento global, lo que lo convierte en un punto crítico para los científicos que estudian la fusión del hielo y la insolación solar en las capas superiores.

Este impresionante despliegue de hielo en Alaska, que combina una historia de exploración española con una dinámica geológica única, se mantiene como el referente de los glaciares de piedemonte. Desde sus morrenas retorcidas hasta su inmenso espesor, el Malaspina sigue siendo un testimonio mudo de la fuerza de la naturaleza y de la curiosidad humana por descubrir los rincones más hostiles del planeta.